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César Borgia: Verdades y leyendas (1ª parte)

Presentación

Primero, disculpadme porque, por unos problemillas técnicos, no he podido subir nada la semana pasada.

            Quiero aprovechar este espacio para hablar de un personaje muy controvertido (no sólo en su época, por supuesto), pero, no por ello (por ser controvertido), objetivo justificado de tantas críticas, odios y juicios de valor desde hace más de cinco siglos…

            Tal vez penséis que no tiene sentido hablar de él aquí, sin embargo, el título del blog no deja lugar a dudas, el cual, adaptándolo a este post, podría ser algo así: “Atrévete a pensar por ti mismo (con tu sola razón y tus experiencias e investigaciones propias) y a no pensar negativamente sólo porque así te han dirigido los que han escrito la leyenda negra de los Borgia”. Por decirlo de alguna forma.

            Por las características peculiares del tema que voy a tratar, necesitaré fraccionarlo en varias partes, para poder ahondar con la mayor claridad de que sea capaz (y en función de la información que puedo manejar) en los detalles de la vida y muerte del personaje (y más allá de la muerte, como podréis leer).

Introducción

             A través de mis palabras y de las de otros defensores de la memoria de los Borgia (menos famosos, seguramente, que sus detractores*) podréis descubrir (los que no lo sepáis) una visión diferente (más justa, en mi opinión) no sólo del personaje central, sino, incluso (como apuntaba más arriba), de su familia y, entonces, al final, cuando haya desarrollado todos los puntos de esta trama, podréis juzgar más libremente (con menos condicionamientos negativos, creo yo) qué habrá de cierto en la famosa leyenda negra…

1. Nacido en Roma.

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            César Borgia nació en Roma un 13 de septiembre de 1475. Hijo de Rodrigo Borja (Borgia, en italiano) y de Vannozza Cattanei. Aunque la familia procedía de Valencia* (España), su padre, Rodrigo Borja (de Xátiva), se trasladó a Roma para juntarse con su tío, Alfonso de Borja, que era Papa con el nombre de Calixto III. De ahí que César tuviera ese origen romano.

Calixto III

2. Los primeros cargos.

             Debieron otorgarle cargos desde los siete años (por Sixto IV). Con tan solo dieciséis años fue nombrado Obispo de Pamplona (en 1491, por Inocencio VIII), después, Arzobispo de Valencia (en 1492) y, finalmente, Cardenal (en 1493). Durante ese primer período, César, en general, debía ser estimado por la gente (eso podría deducirse por el talante de algunas cartas, como la que escribió a Pamplona tras su nombramiento como Obispo de la ciudad), aunque, siguiendo el dicho popular Nunca llueve a gusto de todos.

          Como prueba testimonial de esa estimación, pongo aquí el texto de la carta que escribió Inocencio VIII a los gobernadores, jurados y comunidad de la ciudad de Pamplona anunciando el episcopado de César:

                 «Habiendo poco ha vacado esa iglesia pamplonesa por muerte en la Curia Romana de Alonso Carrillo, de buena memoria, antes de proveeros de otro Pastor pensamos en que os gobernase algún varón que fuese provechoso a la misma iglesia y, en fin, útil a la paz, consuelo y tranquilidad de vuestra ciudad.

                Meditando sobre esto, pusimos los ojos en la persona del amado hijo César de Borja, protonotario apostólico*, el cual, ciertamente, por sus escogidas costumbres, cultura literaria y muchas egregias* dotes de alma, satisface más que todos los otros a este nuestro pensamiento e intención.

                Se junta a esto que nuestro venerable hermano Rodrigo, obispo del Puerto, vicecancelario* de la Santa Romana Iglesia, benemérito* maestro, con su autoridad, que es mucha, y su patrocinio, podrá favorecer mucho a esas iglesia, ciudad y reino, que cada día os alegraréis más de haber logrado un tan gran patrono y protector de toda esa vuestra comunidad.

                Atendiendo a lo dicho, con el consentimiento unánime de nuestros venerables hermanos los cardenales romanos de la Santa Iglesia de Roma, le nombramos al mismo César administrador, obispo y pastor de esa iglesia pamplonesa y le encomendamos plenamente en lo espiritual y temporal el cuidado y administración de ella, según se contiene más ampliamente en las letras que llevan sobrepuesto el sello plúmbeo*.

                No dudamos que os ha de ser gratísima tal proposición y que os ha de acarrear a vosotros y a toda la ciudad muchas ventajas y utilidades.

                Por lo que os exhortamos a que todos, con el mismo afecto y concurso, pongáis luego a los procuradores* del mismo César en la pacífica posesión de la iglesia de Pamplona, en lo cual nos complaceréis en gran manera al dicho vicecancelario y a Nos.

                Dado en Roma, en San Pedro, bajo el anillo del Pescador, a 15 de septiembre de 1491, de nuestro pontificado el octavo. Jerónimo Balbano».

                 [Antonio Pérez Goyena, César Borja, obispo de Pamplona, 1934. Archivo municipal de Pamplona. Negociado de asuntos eclesiásticos, sección de obispado]

3. De carrera eclesiástica a carrera militar.

             Su padre tenía una visión clara para César: la carrera eclesiástica, de ahí que, ya desde tan temprano le dieran una serie de cargos en diversas ciudades. Por otro lado, siendo Rodrigo pontífice (Papa), elegiría a su hijo Juan (el mayor) para ponerlo al frente del ejército papal.

             No obstante, bien por su carácter (es lo que creo yo), bien por las circunstancias (la muerte de su hermano), César renunció al cardenalato y asumió el mando del ejército (en 1498), demostrando unas increíbles dotes militares, como probaron sus conquistas en el centro de Italia.

4. El Papa Alejandro VI.

Alejandro VI (3)

             Rodrigo Borja (nacido en 1431) fue nombrado Papa en 1492. Desde su nombramiento luchó denodadamente por la unificación de Italia, sin dejar de lado a su familia, claro. Por ello, aparte de premiar públicamente las habilidades militares de su hijo César, estuvo detrás de los acuerdos matrimoniales de su hija Lucrecia, buscando las uniones más favorecedoras (o sea, con las familias más importantes) para dicha unificación.

5. La Italia del Renacimiento.

             En la época que nos ocupa (finales del s. XV y principios del s. XVI), Italia era un cúmulo de pequeños gobiernos y múltiples intereses divididos entre las familias más poderosas de Italia, el Papado (en la persona del Papa Alejandro VI), Francia (en la persona del rey Carlos VIII y en su sucesor, Luis XII) y el rey Fernando el Católico (quien dominaba en casi toda la Península Ibérica).

Grandi_Casate_Italiane_nel_1499 ab

Italia a principios del siglo XVI b

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* Detractor/a: 1. adj. Adversario, que se opone a una opinión descalificándola. 2. adj. Maldiciente, que desacredita o difama.

* Durante mucho tiempo (al menos en ciertos lugares) se ha creído que la familia procedía de Xátiva (Valencia), sin embargo, otros estudios parecen (no lo he podido comprobar aún) demostrar que sus orígenes se remontan a la población de Borja (Aragón), desde donde se trasladarían a Xátiva.

* Protonotario apostólico: 1. m. Dignidad eclesiástica, con honores de prelacía*, que el Papa concede a algunos clérigos*.

* Prelacía: 1. f. Dignidad u oficio de prelado*.

* Prelado: 1. m. Superior eclesiástico constituido en una de las dignidades de la Iglesia, como el abad, el obispo, el arzobispo, etc.

* Egregias. Egregio/a: 1. adj. Insigne, ilustre.

* Vicecancelario = Vice*-cancelario*. Vice: 1. elemento compositivo. Significa ‘en vez de’ o ‘que hace las veces de’. Cancelario: 1. m. Hombre que en las universidades tenía la autoridad pontificia* y regia para dar los grados.

* Pontificio/a: 1. adj. Perteneciente o relativo al pontífice*.

* Pontífice: 1. m. Obispo o arzobispo de una diócesis. 2. m. por antonomasia. Prelado supremo de la Iglesia católica romana. Sumo*, Romano Pontífice. [= Papa]

* Sumo/a: 1. adj. Supremo, altísimo o que no tiene superior.

* Benemérito: 1. adj. Digno de galardón*.

* Galardón: 1. m. Premio o recompensa de los méritos o servicios.

* Plúmbeo: 1. adj. De plomo. Habla aquí del “Sello plúmbeo”, es decir, del sello o anillo de plomo que lleva el Papa (llamado también “el anillo del Pescador”) con el que “firma” sus escritos para darles autoridad.

(cf.: http://liturgia.mforos.com/1699128/8041885-anillo-del-pescador-y-sellos-papales/)

* Procuradores. Procurador/a: 1. adj. Que procura. 2. m. y f. Persona que en virtud de poder o facultad de otra ejecuta en su nombre algo. 3. m. y f. En las comunidades, persona por cuya mano corren las dependencias económicas de la casa, o los negocios y diligencias de su provincia. 4. m. y f. En las comunidades religiosas, persona que tiene a su cargo el gobierno económico del convento.

CONTINUARÁ…

¿Venganza o no?

            Interesante cuestión, ¿no os parece? Seguramente, más de uno o una de vosotros o vosotras habéis vivido experiencias que os han provocado ese deseo, el deseo de vengarse de alguien por haber sido víctimas de algún daño físico o emocional (o porque la víctima era alguna persona querida).

             Observando la sociedad en la que vivimos, me da la impresión de que ésta fomenta ese tipo de sentimiento en las personas, de tal manera que, siempre que (quien se vengue) no se salga de las fronteras legales (o no le pillen), está hasta bien visto vengarse de los demás en determinadas circunstancias.

             Pero… ¿qué significa venganza? La R.A.E.* la define como “satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos”. Si os fijáis en cómo he comenzado a hablar de este tema, os daréis cuenta de que estoy en contra de la venganza, pero, os preguntaréis muchos, ¿por qué? No voy a entrar aquí en planteamientos o argumentaciones morales, no, este es un espacio donde pretendo resolver cada cuestión que surja mediante la razón y la lógica (y no digo con esto que la moral* no sea importante, ojo).

            Que sea comprensible e incluso no exento de cierta lógica algo no equivale sin más a determinar que sea razonable o adecuado. Cuando una persona sufre un agravio, en un porcentaje bastante elevado de casos, siente en su interior ese deseo primitivo y, a veces, irrefrenable, de satisfacción por medio de un daño o una agresión posterior a quien realizó el primer agravio, ¿cierto? Bueno, en ese primer momento, suelen aflorar* los sentimientos sin control, pero si queremos seguir diferenciándonos de los animales trataremos siempre de controlarlos (usando la inteligencia emocional*) en lugar de que ellos nos controlen, de otro modo, nos pasaríamos parte de nuestras vidas golpeándonos unos a otros y la otra parte arrepintiéndonos de las veces en que hemos hecho algo tan salvaje como eso.

             Y yo me pregunto ahora: ¿por qué nos enfadamos cuando, por ejemplo, nos insultan? Cuando uno/a es un/a niño/a, no dispone de las herramientas mentales para hacer frente a ese tipo de situaciones todavía, así que, en función de la educación que reciba, la fuerza de voluntad y el carácter de cada quien, se responde de diversa forma:

      a) – Insulto/s de réplica

     b) – Violencia (pegar al agresor)

     c) – Silencio o alejamiento/aislamiento

     d) – Diálogo tratando de entender el porqué

            Cuando se es adulto, se espera de uno/a que sepa enfrentarse a los problemas cotidianos de una manera más racional o reflexiva, que deje atrás esos impulsos primitivos (pero, ¡cuántas veces se actúa como en la infancia!). Hay gente que, ciertamente, se esfuerza en no responder violentamente y trata de obviar a la persona que le está molestando, mas no sus palabras, de tal manera que éstas van calando en su interior como gotas de lluvia sobre el campo… ¿Por qué? ¡Porque, en el fondo de su mente, cree lo que significan esas palabras! Si a mí me dicen, por ejemplo, tonto y me enfado con quien me lo dice, es como si le estuviera dando la razón.

            Me explico de otro modo: ¿quién se enfadaría porque alguien le dijera “Estamos viviendo en el planeta Saturno”? ¿por qué no se enfadaría nadie a no ser que estuviera mal de la cabeza o cabreado de veras por otro motivo? PORQUE ESTARÍA CONVENCIDO DE QUE NO ES VERDAD y no le daría importancia a esas palabras. Si a uno/a le dicen tonto/a y ese uno/a se conoce mínimamente bien y sabe que no es tonto/a en absoluto, NUNCA SE ENFADARÁ porque se lo digan miles de veces (bueno, si son miles de veces en un plazo corto de tiempo, como mínimo, sería fácil que le contestara con un “no seas pesado*”).

            Entonces, cada vez que alguien se enfada porque le digan tal o cual palabra o expresión, en verdad, no está justificado racionalmente, no es lógico, por lo que he argumentado, aunque le digan “Hijo de p…” u otras expresiones o palabras que considere más ofensivas. Si alguien me dice: “tu madre es una ___” y me enfado, es como si pensara: “tiene razón, pero le voy a enseñar a no ir diciéndolo en voz alta para que todo el mundo se entere…”.

            No obstante lo dicho, cabe preguntarse: ¿en qué momento la mera defensa se convierte en venganza? A ver, en ocasiones, nos podemos encontrar en una situación en la que es preciso defendernos físicamente (para no salir mal parados o no acabar tan mal) siempre y cuando no sea posible alejarnos de la persona o personas conflictivas (aunque no guste, es bueno, a veces, e incluso práctico huir; lo de ser tachado de cobarde por eso es una de tantas frases sin sentido que se dicen por ahí, no hay que hacer caso a todo lo que dicen). Entonces, ¿cuándo es sólo defensa? Cuando se trata de evitar una pelea, cuando uno/a se está protegiendo y no atacando mientras le atacan (a no ser que por no atacar vayamos a acabar mal o sea por defender a otra persona)…

            Y ahora, volviendo a la pregunta inicial: ¿Venganza o no?, yo digo ¡NO! “¿Por qué?”, seguirá preguntándose alguien, porque, aparte de las razones expuestas, la venganza no conduce a ningún sitio… bueno, en realidad, sí conduce a algún sitio, pero siempre será algo negativo, perjudicial, insano, por lo tanto, ¿de qué sirve? Es mejor, más práctico, más rentable a la larga, más sano, pasar página y mirar hacia otro lado.

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* R.A.E.: Real Academia Española de la Lengua (www.rae.es).

* Moral: Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.

* Aflorar: Intr. Dicho de algo oculto, olvidado o en gestación: Surgir, aparecer.

* Inteligencia emocional: Se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. (Nota del Profesor Jorge Raúl Olguín:

Cf. www.grupoelron.org/autoconocimientoysalud/inteligenciaemocional.htm)

* Pesado: Molesto, enfadoso, impertinente.

Libertad y Rebeldía

      Nunca es tarde para hablar de la libertad, nunca es demasiado tarde para ser y dejar se libres, ¿o sí? Claro, esto habría que preguntárselo a tantos y tantas que han dejado este mundo por defender su libertad y la de otros.

      Pero, ¿por qué he puesto juntas en el título las palabras libertad y rebeldía? Seguramente, alguien se lo estaba preguntando. Para empezar, diré que yo me rebelo (como mínimo a nivel interno) cada vez que siento que alguien coarta* mi libertad.

      Antes de seguir esclareciendo ese punto, vayamos a las definiciones. ¿Qué se entiende por libertad? En la RAE* encontramos lo siguiente:

            1. f. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

            2. f. Estado o condición de quien no es esclavo.

            3. f. Estado de quien no está preso.

            4. f. Falta de sujeción y subordinación. A los jóvenes los pierde la libertad.

            5. f. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.

            6. f. Prerrogativa, privilegio, licencia. U. m. en pl.

            7. f. Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes.

            8. f. Contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres.

            9. f. Licencia u osada familiaridad. Me tomo la libertad de escribir esta carta. Eso es tomarse demasiada libertad. En pl., u. en sent. peyor.

            10. f. Exención de etiquetas. En la corte hay más libertad en el trato; en los pueblos se pasea con libertad.

            11. f. Desembarazo, franqueza. Para ser tan niña, se presenta con mucha libertad.

            12. f. Facilidad, soltura, disposición natural para hacer algo con destreza. Algunos pintores tienen libertad de pincel. Ciertos grabadores tienen libertad de buril.

      En esta ocasión voy a tratar de hacer mi propia síntesis de los distintos aspectos que la definen, ya que aparecen un tanto dispersos, en mi opinión, en las diferentes acepciones, y me interesa mostrar con más claridad todo lo que abarca el término en cuestión.

      La libertad podría definirse como la facultad que permite, a todo hombre o toda mujer, a actuar sin ningún tipo de imposición ni coacción, pero siguiendo las directrices del respeto a sus semejantes.

     Rebeldía:

            1. f. Cualidad de rebelde.

            2. f. Acción propia del rebelde.

Rebelde:

(Del lat. rebellis)

1. adj. Que, faltando a la obediencia debida, se rebela (se subleva).

2. adj. Que se rebela (opone resistencia).

      Bueno, llegados a este punto, volveréis a preguntaros por qué puse juntos los términos libertad y rebeldía. Enseguida os daréis cuenta de lo cercanos que pueden estar en el día a día, puesto que, si falta la primera, fácilmente, surge con fuerza y tesón la segunda, la cual nos auxiliará en el reclamo incondicional de aquella, a toda costa, cueste lo que cueste… más bien, en función del carácter de cada uno o cada una (todos los días no nace un William Wallace* en potencia, ¿no? jeje).

      En fin, la cuestión es la siguiente. A pesar de que no es políticamente correcto* rebelarse ante cualquier injusticia, es necesario hacerlo siempre y cuando seamos víctimas de cualquier injusticia (valga la redundancia). Esto se ve con más claridad con ejemplos:

1 Pongamos que a una persona cualquiera le cobran en la cuenta corriente de su banco una comisión de 70€ que no tiene justificación (o eso cree esa persona). Digamos que va al banco en cuestión y pregunta de buenas maneras por el asunto. Supongamos que, tras la respuesta del banco, le queda claro que no le correspondía pagar la susodicha comisión, por lo que procede a reclamarla formal y correctamente, sin embargo, el banco le da largas para realizar la devolución del importe de la misma y, al cabo de 2 meses, esta persona se rebela contra el banco y dice algo así: “¡O me devolvéis ahora mismo el importe de esa comisión que no me correspondía pagar o saco todo mi dinero de este banco!”.

      En este ejemplo, el individuo se rebela por no poder disponer libremente de todo su dinero según lo crea necesario, en cambio el banco lo trata injustamente y se demora en solucionar un problema provocado a causa de un error informático (por ejemplo). El individuo se siente menospreciado, como si ni su persona ni su dinero (sea poco o mucho) no tuviera ningún valor ni importancia para ese banco.

2 – Otro posible ejemplo podría ser el de otra persona (inocente, ojo) que pasea tranquilamente por una calle de una ciudad cualquiera y sea obligada a detenerse y, acto seguido, sea detenida, golpeada y encerrada sin dar razones para ello y, sin poder defenderse verbalmente siquiera, puesto que, si dijera algo, recibiría más golpes…

      Ésta podría ser una de esas ocasiones en las que miembros de un cuerpo que se supone tienen la obligación de proteger y defender a los ciudadanos arremeten contra todo hijo de vecino sin preguntar, sin valorar nada, como meros animales en mitad de una estampida para los que sólo fueras un obstáculo en su huída… Si te rebelas en esas situaciones (es decir, si tratas de defenderte –y no estoy justificando así ningún tipo de violencia, ojo-), eres malo, terrorista (esto del terrorismo daría pie a otro post), etc.

      Creo que ahora me entenderéis mejor por qué creo que hay ocasiones en que, para ser totalmente libres (en la medida en que se pueda ejercer la libertad sin coartar la libertad de los demás), es necesario ser rebeldes.

¿Cómo expresarte libremente sin que te manden callar o te encierren en esta sociedad tan “libre” (o impidan que se vea el blog donde escribes “libremente”, como ya me sucedió en Blogger)?

¿Cómo manifestar pacíficamente tu opinión o tu rechazo a lo establecido sin que haya “perros* comandados por el gobierno, de tapadillo, para convertirla en una reyerta*?

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 * Coarta: De Coartar: limitar, restringir, no conceder enteramente algo.

* R.A.E.: Real Academia Española de la Lengua (www.rae.es).

* William Wallace: Sir William Wallace (Elderslie, 1270 – Londres23 de agosto de 1305) fue un soldado escocés, de ascendencia galesa, que dirigió a su país contra la ocupación inglesa del Rey Eduardo I de Inglaterra en la  Guerra de la independencia de Escocia.

(cf. http://es.wikipedia.org/wiki/William_Wallace Este personaje se hizo más conocido por la fabulosa interpretación de Mel Gibson en la película Braveheart)

* Políticamente correcto: Podría definirse como “lo que está bien visto”, “lo que tiene aceptación en una sociedad” (o, dicho a la inversa, “lo que no va a ser criticado o señalado como negativo”).

* Perros: Aquí me estoy refiriendo a gente pagada supuestamente por el gobierno para armar bronca y ponerse a pegar a los policías (para luego “justificar” el que golpeen a inocentes manifestantes, el resto) o, incluso, policías infiltrados entre los manifestantes (de paisano).

* Reyerta: 1. f. Contienda, altercación o cuestión.

# Para saber mejor a qué me refiero con lo de los perros y por qué digo lo de coartar la libertad, podéis ver (o volver a ver, si ya las visteis en su día) estas manifestaciones:

cf. http://www.youtube.com/watch?v=J4lnyDVT57Y

      http://www.youtube.com/watch?v=I3ehOAEe0Ck

      http://www.youtube.com/watch?v=-QnAmx1CrSI

 

¿Democracia o… Burlo-cracia? 2ª Parte

            Me tomo la libertad de continuar el post anterior titulado: “¿Democracia o… burlo-cracia? ¿Dónde estamos?” (publicado el 9 de marzo), ya que, dados los tiempos en los que nos encontramos, me uno a las palabras del escritor y periodista Antonio Papell:

             «…No se ve sin embargo que predomine en la clase política esta preocupación que debería aspirar a la exclusividad porque todo lo demás es accesorio (los suicidios que ya acompañan en el sur de Europa a la crisis son el trágico indicador de la insuperable contrariedad). Las ecuaciones que se dibujan en público, las cuentas que se muestran para argumentar decisiones, los razonamientos que se esgrimen para hacer esto o aquello no indican la consternación que resultaría natural al ver a esa masa de rostros inquietantes que preguntan tácitamente por un porvenir más amable que nadie sabe describir, ni mucho menos atraer. Lo dejó escrito André Gide con mano maestra: “Pienso siempre que se preparan acontecimientos de tanta importancia que uno casi siente vergüenza de ocuparse de la literatura”.»*

             He estado pensando en ello y, cada vez que lo pienso, me doy más cuenta de que nos siguen tomando el pelo. ¡Así que vivimos en DEMOCRACIA! ¡JA!

            También he recordado un célebre discurso que debería (sin ánimo de imponer, ojo, lo escribo así por su trascendencia y la hondura del mensaje que transmite) ser escuchado por todas las personas del mundo para que, tal vez, aquellas personas más obcecadas o menos dispuestas o capaces a/de razonar o a encontrar razonables semejantes alegaciones, se pararan siquiera a prestarles la atención debida. Dicho discurso tiene lugar ante los representantes de todas las naciones del mundo en unas circunstancias que, por ser imaginarias (forma parte de la trama de una película), no son menos ciertas (con la salvedad de adaptar el lenguaje al de cada país de donde sea la persona que lea la transcripción del mismo que pongo aquí o lo escuche directamente siguiendo el enlace del final)*

            Por poner un poco en antecedentes, para que se entienda mejor el contexto en el que tienen lugar las palabras del actor (Mario Moreno Cantinflas), y no tenga nadie la necesidad de ver la película completa (si no lo desean), añadiré que él es el representante de un minúsculo país imaginario y que se encuentra en la situación de otorgar su voto a uno de los dos grupos políticos más importantes del momento (los cuales han tratado de sobornarle de diversos modos por haber quedado empatados y a falta de un último voto, el suyo): los verdes y los rojos. Los verdes representan a los países capitalistas y con regímenes democráticos (fundamentalmente); los rojos representan a los países con regímenes comunistas (no hay que olvidar que la película ya tiene unos cuantos años). Entonces, Cantinflas elude su voto con mucha sabiduría, pero no pierde la oportunidad de decir las palabras precisas a cada partido para hacerles reflexionar sobre su papel en el mundo y acerca de su responsabilidad por la situación de los más desfavorecidos…

            Las palabras son dichas al estilo de Cantinflas, un hombre-personaje profundamente mexicano y humano, pero con un modo de expresarse (para quien no lo haya escuchado antes) muy peculiar. Me tomaré la libertad de poner al final del post la traducción (o adaptación) de las palabras que considere más difíciles de entender a un lenguaje más actual y de España. Los puntos suspensivos () responden a los momentos de pausa del discurso: bien porque se pare Cantinflas (para observar la reacción de los oyentes), bien porque el alboroto o los aplausos de la gente impidan que sea escuchado adecuadamente.

«Sr. Primer Ministro, Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, Sr. Secretario General de la Asamblea, Sres. Representantes, estimados colegas y amigos, me ha tocado en suerte ser el último orador, cosa que me da mucho gusto, porque, como quien dice, así me los agarro cansados… Sin embargo, sé que, a pesar de la insignificancia de mi país, que no tiene poderío militar, ni político, ni económico, ni, mucho menos, atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras, ya que de mi voto depende el triunfo de los verdes o de los colorados.

      Sres. Representantes, estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta ante la misma humanidad, estamos viviendo un momento histórico en que el hombre, científica e intelectualmente, es un gigante, pero, moralmente, es un pigmeo. La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables que se ha dado el singular caso de que un solo voto, el voto de un país débil y pequeño, pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado. Estamos, como quien dice, en una gran báscula, con un platillo ocupado por los verdes y con otro platillo ocupado por los colorados y ahora llego yo, que soy de peso pluma, como quien dice, y, según dónde yo me coloque, de ese lado se irá la balanza… ¡Háganme el favor! ¿Y no creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? Porque, además, no considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado solamente porque un tríbulo* embajador haya votado o lo hayan hecho votar en un sentido o en otro. Por eso, yo, el que les habla, su amigo, yo, no votaré por ninguno de los dos bandos…

      Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones: 1ª, porque, repito, que no sería justo que el solo voto de un representante que, a lo mejor, está enfermo del hígado, decidiera los destinos de cien naciones; 2ª, porque estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los colorados son desastrosos…; y tercera, porque estoy convencido de que los procedimientos de los verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos… Y, si no se callan, yo ya no sigo, y se van a quedar con la tentación de saber lo que tenía que decirles… Sr. Secretario, ¡Échele al martillo!, pues ya se armó un relajo* aquí que…

      Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas. Para mí todas las ideas son respetables, aunque sean ideítas* o ideotas*, y aunque no esté de acuerdo con ellas. Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor, o ese de allá de bigotitos, que no piensa nada, porque ya se nos durmió… eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos. Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores, y el chaleco tratamos de imponérselo a los demás y, si no los aceptan, decimos que son unos tales por cuales ¡y, al ratito, andamos a la greña! ¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes, pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz”… Así me gusta, no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.

      Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el Sr. Representante de Salchichonia*: con humildad, con humildad de albañiles no agremiados, debemos de luchar por derribar la barda* que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podremos decir: “que nos volamos la barda”… Pero no la barda de las ideas, eso no, ¡nunca! El día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas. Ese es el grave error de los colorados: el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico. Hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿Existen esas libertades en sus propios países?; dicen defender los derechos del proletariado, pero sus propios obreros no tienen el derecho elemental de la huelga; hablan de la cultura universal al alcance de las masas, pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad; hablan de la libre determinación de los pueblos y, sin embargo, desde hace años, oprimen una serie de naciones sin permitirles que se den la forma de gobierno que más les convenga…

      ¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y, acto seguido, atropella lo más sagrado de la dignidad humana, que es la libertad de conciencia, eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto? No, Sres. Representantes, yo no puedo estar con los colorados, o, mejor dicho, con su manera de actuar. Respeto su modo de pensar, ¡Allá ellos!, ¡Pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante en todos los países de la tierra! ¡El que quiera ser colorado, que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás! (…)

       ¡Momento, momento, jóvenes! (…) Hombre, ¿Por qué tan sensitivos? Hombre, pero si no aguantan nada, no, si no he terminado, tomen asiento… ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado, pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos… Todavía tengo que decir algo de los verdes, ¿No les gustaría escucharlo? Siéntense… ______* También le hago al ruso… * ¡Ah, jijo*, si es vodka! (…) Tramposos…

       Y, ahora, mis queridos colegas verdes, ustedes, ¿Qué dijeron?: “ya votó por nosotros”, ¿No? Pues, no, jóvenes… Y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo. Ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa… y, aunque hablan de paz y de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero. Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos de luchar por el bien colectivo e individual, de combatir la miseria y de resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento, pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es en la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas.

      Ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio; poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza. El día de la inauguración de la Asamblea el Sr. Embajador de Dolaronia* dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión… Y yo me pregunto: ¿Para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos? ¿Para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos? ¿Para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos?

      Debemos de pugnar porque el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino, fundamentalmente, por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y tranquilidad, cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social.

      Es verdad que está en manos de ustedes, los países poderosos de la Tierra, verdes y colorados, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas, ni con préstamos, ni con alianzas militares… ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo, por nuestras materias primas; ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables avances en la ciencia, en la técnica, pero no para fabricar bombas, sino para acabar con el hambre y con la miseria…

      Ayúdennos, respetando nuestras costumbres, nuestras creencias, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones, por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad, que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional; reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorio, sino como seres humanos que sentimos, y sufrimos, y lloramos…

       Sres. Representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como Embajador de mi país que, espero, me sea aceptada… Consecuentemente, no les he hablado a ustedes como excelencia, sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera, pero que, sin embargo, cree interpretar el anhelo de todos los hombres de la Tierra: el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libres, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia…

      Y qué fácil sería, Sres., lograr ese mundo mejor en que todos los hombres: blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres, pudiésemos vivir como hermanos si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos, amaos los unos a los otros”. Pero, desgraciadamente, ustedes entendieron mal, confundieron los términos. ¿Y qué es lo que han hecho? ¿Qué es lo que hacen? ¡Armaos los unos contra los otros! (…) He dicho.»

      Bueno, poco o nada puedo añadir a las palabras de este gran hombre, sólo decir que suscribo sus palabras absolutamente.

 ____________

* Cf. http://ecodiario.eleconomista.es/blogs/papeles-de-westfalia/page/2/

* Cf. http://www.youtube.com/watch?v=WOuHaadMRyU

* Tríbulo: Puede ser semejante a díscolo*.

* Díscolo: 1. adj. Desobediente, que no se comporta con docilidad. (cf. R.A.E.)

* Relajo: Alboroto, tumulto, desorden.

* Ideítas: Ideas de poca relevancia, con poca trascendencia o de poco interés.

* Ideotas: Ideas capaces de movilizar a grandes multitudes o de grandes avances.

* Salchichonia: Nombre ficticio e irónico.

* Barda: Barrera que separa algo de otra cosa.

* ____: Expresiones sinónimas para decir “Siéntense” (o algo semejante, supongo) en otros idiomas (uno de ellos, el ruso), pero que desconozco cómo se escriben.

*…: Momento en que sirve en un vaso lo que imagina que era agua.

* ¡Ah, Jijo!: Entiendo que puede asemejarse con las expresiones españolas… “¡Ah, caray!”, “¡Ay, mi madre!”, u otras semejantes.

* Dolaronia: Cf. Salchichonia.

La ciencia es una vacuna contra los charlatanes del mundo que explotarían tu ignorancia…

            Ante una frase como la que hace de título de este post, cualquiera se puede posicionar a favor o en contra, libremente, sin embargo, ¿por qué se dan tanto los extremismos? Me hago esta pregunta ya que la frase en cuestión la tomé de una página de Internet (a finales del año pasado, si no recuerdo mal, que partía de una frase de un tal “Neil deGrasse Tyson” y que ya he visto en muchos sitios de la red)* a la que seguían un buen montón de comentarios de toda índole, los que me impulsaron a pronunciarme y hacer mi propio comentario en respuesta, pero… ¡tachán! Mi comentario no salió publicado, ¿por qué? ¿por su extensión? (mucho más que el más largo de los precedentes, y había más de 70 cuando lo quise publicar) No lo sé… ¿Por el lenguaje empleado? Era respetuoso, como podréis comprobar, ya que, como mucho, añadiré algún punto a lo ya escrito, mas no cambiaré el modo de expresión. ¡Qué sé yo!

            Aquí pongo ya el texto en cuestión para que juzguéis vosotros mismos:

            «Muy típicamente humano “jugar” a los extremismos… Sin embargo, a pesar de la opinión de muchos, la vida no se puede ni debe explicar sólo desde la ciencia* o sólo desde una visión religiosa. Así, por ejemplo, el gran René Descartes, como filósofo/pensador dudaba de todo para alcanzar la verdad desde la razón; pero, como hombre, estoy convencido de que no dudaba de que el suelo se fuera a hundir o desapareciera inexplicablemente si daba otro paso hacia delante… (ya que del futuro no tenemos experiencia y racionalmente no podemos basar un pensamiento en un hecho que no ha ocurrido y que no sabemos cómo será).

            Tras esta primera exposición considero aclarado el punto de que la ciencia tiene sus más y sus menos, sobre todo a nivel de pensamiento (la filosofía también la considero ciencia). Si entráramos a otros niveles más puramente prácticos, más demostrables, podríamos decir, no se vayan a creer que todo es mucho más fácil. Estoy de acuerdo en que, gracias a los avances científicos ha habido y sigue habiendo muchos avances y, quizás esos avances sean más evidentes en el campo de la medicina (a pesar de que los nuevos cambios conllevan nuevas “enfermedades” y no todas tratables por medio de la pura medicina), pero no todos los avances son positivos o, en todo caso, no lo son para todo el mundo ni afectan a todos por igual. Por ejemplo: ¿de qué le sirve a una familia pobre que no tiene dinero ni para comprar comida (ni tiene dónde guardarla) el que se inventara la nevera (el frigorífico)? O, también: ¿hacen algún bien las guerras fuera del dinero y el poder que se reparten los que las provocan o lo bien que les vienen a los dueños de las fábricas de armas? Porque los avances científicos también han ayudado a que muera más gente según han ido inventando armas que ocasionaban más daño…

            En mi opinión, cada quien se merece su parte, lo justo es tratar a todos por igual y decir lo bueno que aportan todos independientemente de su ideología, origen, raza, sexo y demás. Y digo lo bueno, porque yo prefiero quedarme sólo con lo positivo, y lo negativo, como mucho, escucharlo para tratar de no repetirlo.

            En cuanto a la religión*. Es típico de personas no creyentes o de personas que lo eran y han visto sólo lo negativo de alguna religión en particular meter todas en un mismo saco, decir que Dios (o cualquier divinidad, para quienes crean otra cosa, porque, ante todo, está el respeto) es un invento del hombre, juzgar a todos los que creen injustamente sólo porque hay demasiadas personas que hacen daño y llegan incluso a provocar guerras en nombre de Dios.

            Yo no voy a justificar aquí ninguna muerte injusta, ni siquiera opiniones o actos no sangrientos que vayan en contra del respeto humano, no. Estoy en contra de todo fanatismo*, pero fanatismo puede ser también el tipo de generalizaciones que he mencionado hace un momento. Yo no tengo miedo a decir que soy creyente cristiano y católico, aunque no vaya a misa todos los domingos, ni voy a dejar de decir que considero errado justificarlo todo por la fe.

            A ver, considero un error leer la Biblia como si fuera un libro histórico (tal y como entendemos ese concepto hoy en día) y considero un error también pensar que cualquier persona puede leerla y entenderla perfectamente. Yo la he leído y la he estudiado y estoy convencido de que no está en contradicción con la ciencia.

            A mí me parece aceptable (aunque sólo sea una teoría) lo del Big Bang*. Nadie tiene experiencia de ese hecho y, como teoría, dicen que es la más aceptada y, hasta hoy, según parece, acertada. La Biblia da 2 formas de explicarla según una mentalidad y una época que es preciso conocer bien para juzgar e interpretar, no estoy de acuerdo con quien piense de otro modo, aunque respete su parecer.

            Aparte del origen del mundo, también se ha hablado aquí acerca de la inteligencia* y de la ignorancia*, así como de la cultura*. ¿Qué relación pueden tener estos conceptos con el hecho de ser o no ser creyente? La inteligencia, nada, me parece absolutamente independiente, ya que uno nace con la inteligencia x y ya; la podrás mejorar o fomentar en algunas áreas, pero ya está. La ignorancia, depende; uno puede ser muy ignorante de muchas cosas, no ser creyente y ser presidente del gobierno… o se pueden tener muchos conocimientos, haber estudiado mucho y no ser creyente (y ser barrendero, a pesar de los estudios, por ejemplo). ¡Ahí no tiene nada que ver la fe!

Sí, habrá gente que defienda que, si tienes fe en Dios, te irá bien en la vida (y conste que el oficio de barrendero es muy digno, pero habría que saber qué se entiende por “irte bien en la vida” o cómo sería correcto entenderlo, a mi parecer), es decir (para algunos), tendrás todo el dinero que necesites tú y los tuyos, tendrás estudios, serás respetado por la sociedad… Yo no considero que me lleve mal con Dios, lo tengo en cuenta cada día y cada noche (procuro): le doy gracias por todo lo que soy y por las personas que ha puesto en mi camino (aunque me hayan hecho daño), porque me han conducido a la persona que soy ahora, una persona feliz, junto a la mujer que más quiero. Y, no obstante, no es que ande sobrado de dinero y no tengo trabajo… bueno, Dios sabe cómo hace las cosas, procuro no echarle la culpa de eso, además, es fácil juzgar sin ver todo el cuadro y sólo una parte del mismo…

            En fin, concluyendo ya, para no alargarme más, diré que: ¿Por qué andar hablando todo esto, que sí a la ciencia y no a la religión o todo lo contrario? ¿No es más fácil olvidarse de esas cosas y tratar de ayudarse mutuamente? ¿Hasta cuándo vamos a fijarnos en los defectos (si es que lo son) y en lo que nos diferencia de los demás, en lugar de fijarnos en lo que nos une, en lo que tenemos en común o podemos compartir con nuestros semejantes? Entiendo y defiendo que los seres humanos estamos en este mundo para ayudarnos los unos a los otros y para aprender y tener una serie de experiencias que necesitamos para nuestro crecimiento espiritual (cada quien las suyas, claro).

            Un saludo cordial a todos y todas y espero que pasen un feliz fin de año y comienzo del siguiente».

             Y ahora, que cada quien saque sus propias conclusiones.

___________

* Se puede ver la imagen y la frase aquí:

http://www.taringa.net/FaperoFull/mi/ZiuIt

* Ciencia: 1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.

* Religión: 1. f. Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

* Fanatismo: 1. m. Tenaz preocupación, apasionamiento del fanático*.

Fanático: 1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas.

* Big bang: 1. m. Gran explosión en que una teoría cosmogónica sitúa el origen del universo.

* Inteligencia: 1. f. Capacidad de entender o comprender. 2. f. Capacidad de resolver problemas. 3. f. Conocimiento, comprensión, acto de entender. 4. f. Sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión. 5. f. Habilidad, destreza y experiencia.

* Ignorancia: 1. f. Falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular.

* Cultura: 2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. 3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

“Los artistas que necesitan de la caridad de los españoles” o “El pecado de los parados”

            Vaya, ahora resulta que, además de encerrar en prisión injustamente a alguna madre que intenta por todos los medios a su alcance alimentar a sus hijos (como ha sucedido en alguna ocasión) tengo que leer (en un artículo de hace un par de años) cómo nos ponen verdes a los españoles trabajadores-parados (porque, entiendo que somos los más “beneficiados” de los “elogios” de dicho artículo) y, seguramente, sin despeinarse siquiera… Y digo trabajadores-parados para dejar bien claro que el hecho de estar en el paro no equivale a ser vago, ocioso o calificativos peores, sino que (por si algún lector o lectora vive en una burbuja) somos hijos o hijas de la crisis provocada (como decía en el post anterior) por los capullos (con perdón de las flores) que tienen poder en este país.

            A ver. Me explico. Me estoy refiriendo a este artículo:

http://www.guadanews.es/noticia/1940/OPINI%C3%93N/espa%C3%B1oles-%E2%80%9Cpiratas-caribe%E2%80%9D.html

            Como se puede ver ahí, el escrito tiene por título: Los españoles son los “piratas del Caribe” y dice:

El semanario asegura que “como a los piratas del Caribe, a los españoles modernos les gusta conseguir las cosas gratis y creen que la música y las películas deben ser gratuitas.

 ¿Cómo piensan que se van a alimentar los artistas? Eso nadie lo sabe”. El artículo afirma que casi la mitad de todos los internautas en España utiliza servicios que distribuyen música de forma ilegal, duplicando la media de la Unión Europea.

            ¡Qué bonito es decir “cómo piensan que se van a alimentar los artistas” y comparar a los españoles con el resto de la Unión Europea! ¿Por qué no se comparan los sueldos y la situación económica de cualquiera de esos países con España (aunque la crisis nos haya “equilibrado” más que antes) para comprender el porqué de esas circunstancias? ¿Por qué no se dan con un canto en los dientes los que tienen trabajo e ingresos y se deja en paz a los que a duras penas sobrevivimos y tratamos de acceder a lo que se puede según nuestras posibilidades? ¡Qué fácil es “defender” a quienes tienen trabajo en contra de los millones de parados! ¿No? ¿Por qué el/la articulista no habla de lo que nos están robando desde el gobierno, o de repartir los sueldos absolutamente injustos que cobran alcaldes, presidentes, diputados, senadores, políticos en general y muchos deportistas (sobre todo, futbolistas)?

            ¿Será que a quien opina de esa forma le pagan para que opine así o, simplemente, está muy cómodo/a en una tumbona de uno de sus chalets de la playa? Y qué triste que no se me haya permitido comentar esa opinión en la propia web: ¿por qué será? (escribí el comentario hace un tiempo, pero no salió publicado)

            En fin, no trato de faltar al respeto a nadie, pero me parece absurdo que alguien opine así… ¡Ni que estuvieramos en los tiempos de Franco!

¿Democracia o… Burlo-cracia? ¿Dónde estamos?

            Parece mentira, ¿verdad? Aunque, inicialmente, no pretendía introducir temas como éste, no puedo permanecer callado por más tiempo, a pesar de no ser ningún entendido en la materia, sin embargo, no voy a hablar por hablar…

            Ya sé que debe ser demasiado conocido este concepto por todos l@s que me leen, pero… ¿qué es la democracia*? El término procede de 2 palabras griegas: “demos” (pueblo) y “kratos” (fuerza) ó “kratein# (gobernar), por lo que se suele traducir por el gobierno del pueblo. Originariamente, muy pocos podían realmente tener derecho a decidir (en la Grecia del s. V a.C.), pero, hoy en día… ¿Qué narices decidimos respecto a quienes nos gobiernan? ¿Qué importancia tiene al final si quien gana las elecciones se llama Felipe, Juan, ZP o Mariano? ¿Importa algo de qué partido sea (bueno, en realidad se vota al partido, no al candidato)? ¿Por qué nos engañamos creyendo en la basura que sueltan por la boca para ganar las elecciones si después sólo hacen lo que conviene a sus intereses, esto es, llenarse los bolsillos a costa de los trabajadores para vivir de rentas toda su vida sin tener que preocuparse jamás (ellos mismos y todos sus “amigos”) porque suban los impuestos o se queden sin trabajo o no puedan pagar la hipoteca o el alquiler?

            ¿Está claro, no? ¡Se están burlando de nosotros en la cara! De ahí el título de este post. Suben al poder unos capullos (sin querer ofender a las hermosas flores) que sólo piensan en llenar sus barrigas y las de tod@s aquell@s que les sean útiles en su actuación… ¿Que tenemos crisis? Pues nada, habrá que tomar medidas… “Vosotr@s, los que hacéis posible que estemos viviendo como reyes, tenéis que arreglar los problemas que hemos causado con la ayuda de los bancos: ¡Pagaréis más impuestos, tendréis menos derechos y menos libertad! Y, si os da por levantar la vista en contra de nuestra voluntad, os encerraremos u os multaremos de por vida… o lo que se nos ocurra para que no nos deis problemas… y si no os gusta, largaos de este país, que ya hay demasiada gente aquí!”

            ¿Qué os parece? Yo creo que algo así puede estar pensando alguno de esos capullos, aunque no sea la versión oficial ni sea “políticamente correcto” (si dijeran lo que piensan, ¿les votaríais?), claro que… jodida expresión esa, ¿Será que lo políticamente correcto es avasallar a los más necesitados, llenarse los bolsillos con el dinero de los demás al precio que sea (¡malditos ladrones de guante blanco!) y llenar un montón de páginas con una sarta de mentiras sobre sus futuros proyectos? Pero, decir la verdad, dar empleo a quien lo precise realmente, fomentarlo, preocuparse por la sanidad, la educación y los servicios sociales de tod@s l@s ciudadan@s, gastar el dinero en lo más importante para el país (no para sus ambiciones) e intentar ayudar a este país a salir adelante por el bien de tod@s (no de un@s poc@s)… eso no está “bien visto”, no es rentable para sus intereses rastreros, sí, de los que son capaces de arrastrarse no para coger un trozo de pan que se haya caído y dárselo a quien más lo necesite, sino para empujar al fango a quien, tal vez, les pueda hacer sombra u obstaculizar sus mezquinas maquinaciones… Y podéis estar seguros de que “no van a tirar piedras a su propio tejado”, no, esos indeseables que recortan hasta las pensiones y que obligan a pagar las medicinas a quienes las obtenían gratis por derecho, esos que, además, empeoran como nunca las condiciones de los alquileres, esos son, por desgracia, l@s que firman las leyes que rigen a tod@s, menos a ell@s mism@s, l@s que hacen de demócratas cuando realmente actúan como dictadores (perjudicando más y más a l@s auténtic@s trabajador@s) y, obviamente, no me refiero sólo a l@s que se encuentran en las grandes esferas, sino también a tod@s l@s que hacen posible sus manipulaciones, quienes les lamen los pies (por decirlo más finamente) para obtener también sus propios beneficios a costa de otr@s.

            Demo-cracia, me pregunto si habrá sido puesta alguna vez en práctica o por cuánto tiempo real… Me pregunto si los libros de los colegios no estarán también plagados de mentiras históricas, económicas y demás, o sea, como hacía la inquisición o cualquier tirano llamado Franco, sólo que ahora se hace sin llamar tanto la atención, de tapadillo, para que los cordericos no se enteren de que son llevados al matadero por un lobo disfrazado de pastor…

            ¿No sería mejor echarlos de sus cómodos asientos (diputados incluidos), abolir cualquier “sueldo de por vida”, recortar todos aquellos que estén injustificados y sean injustos, sentarse y determinar otro sistema de gobierno? Claro que, para evitar por todos los medios que les quitáramos sus privilegios tan “merecidos” nos echarían encima a toda la policía, el ejército y… algún virus… ¡vaya usted a saber!

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* Democracia: La RAE (Real Academia Española de la lengua) tiene dos acepciones: 1-f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno; 2-f.Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado (Del griego δημοκρατία).

# Kratein: Cf. http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=democracia

Derechos y Obligaciones “reales” y “justas” de un hijo adulto o de una hija adulta hacia sus padres (viviendo con ellos)

            Voy a hablar de un tema que, probablemente, os sonará extraño en el blog, algo sobre lo que, normalmente, nadie se para a pensar, sobre todo por aquello de dar por supuestas tantas y tantas cosas “a priori”. La razón de pensar en esto hoy tiene que ver directamente con dos personas de mi entorno que aprecio mucho, aunque, lógicamente, se puede aplicar a cualquier persona adulta, de ahí el título.

            ¿Qué entiendo yo por derechos y obligaciones “reales” y “justas”? Empleo el término “real” en el sentido de que se ajuste a la realidad y no al capricho de las personas (en este caso, de los padres). El término “justo” lo equipararía aquí con los conceptos: razonable, adecuado, apropiado…

            Estaremos de acuerdo en que, hasta que uno o una es adulto o adulta, la responsabilidad del hogar, de la familia, recae exclusivamente sobre los padres (a no ser que éstos estuvieran enfermos o imposibilitados físicamente). Esto conlleva una serie de obligaciones por parte de l@s hij@s menores, pero ahora no voy a tratar esa cuestión.

            Cuando se llega a la tan ansiada (por parte de much@s adolescentes) mayoría de edad, se adquieren una serie de derechos y, al mismo tiempo, también, obligaciones. Obviamente, en éste, como en otros temas, hay aspectos más generalizables que otros, porque, claro está, cada persona (y cada familia) es un mundo.

            Los derechos que dejo reflejados aquí pueden ser más o menos ampliables dependiendo de: la apertura de los padres, la buena o mala relación padres-hijos, la educación, la cultura, si la persona es chico o chica…

*Nota: conste muy claramente que: tener unos derechos y ejercerlos no implica que no te puedas equivocar; defender tus derechos ante cualquier ataque directo hacia tu persona, no implica necesariamente que lo haces por egoísmo, orgullo u otra coletilla de esas… tener más firmeza a la hora de decidir sobre tu vida (aún en contra de la opinión de toda tu familia) no implica porque sí que seas mala persona o mal hijo o hija. La mayoría de edad implica una nueva forma de aprendizaje en la vida (o debería cambiar entiendo yo): ya no se trata de «haz esto porque te lo mando» o «haz esto así porque creo que es lo mejor para ti»; la mayoría de edad es un viaje lleno de baches, sin un mapa preciso, donde cada persona está sola en su propia carretera y debe aprender cómo ir por ella y hacia dónde quiere ir.

DERECHOS FUNDAMENTALES

1º – Derecho a su «propio espacio». Este derecho abarca varios aspectos. De una parte, disponer de tiempo libre a lo largo de la semana (ese tiempo dependerá tanto de sus propias obligaciones profesionales-académicas, como del tiempo de que disponga su familia) para dedicarlo a lo que quiera, libremente; por otra parte, está su derecho a la intimidad: que nadie registre sus cosas cuando no está en la casa sin una razón bien justificada, no entrar en su habitación sin su permiso (siempre que sea individual, claro) ni sin llamar antes a la puerta…

2º – Disponer de un espacio personal a su gusto. Es decir, la decoración, el orden, la disposición de los elementos de su habitación (o de su parte de la habitación, en el caso de que fuera compartida), es algo que tiene derecho a elegir (siempre que no afecte al bienestar de la familia).

3º – Dedicar su tiempo libre como quiera. Ya sea leer, coleccionar cualquier objeto, jugar a lo que le guste… sin que nadie le pueda decir «no hagas eso que es de niñ@s» o «no me gusta que hagas eso» (en plan impositivo, me refiero). Sus hobbies o aficiones nada tienen que ver directamente con ser o no ser responsable, maduro, etc.

4º – Escuchar en su cuarto y, en general, en cualquier lugar la música que desee (siempre que el volumen de la misma no sea excesivo como para molestar a familiares o vecin@s).

5º – Comer o beber lo que desee y no comer o beber lo que no desee (siempre que su conducta no afecte al resto de la familia; si alguien bebe demasiado alcohol o come demasiado mal o no come nada acaba afectando a la estabilidad familiar y sería lógica y razonable la intervención por parte de los padres -u otros familiares cercanos- sin interferir en la libertad de su hij@).

6º – Ver cualquier programa de televisión y a cualquier hora (siempre que no se imponga a la familia ni moleste (razonablemente) a ningún otro miembro de la familia ni a l@s vecin@s.

7º – Vestir como desee. Con la salvedad de los compromisos familiares, para los que ha de tratar de ir más o menos acorde a las circunstancias (y siempre que no se vaya desnud@, entre otras razones, es una conducta ilegal), nadie puede mandarle llevar tal o cual atuendo.

8º – Comprar lo que desee con su dinero (siempre que no afecte al resto de su familia por el espacio que ocupe si no lo puede tener en su cuarto o requiere hacer algún tipo de obra para colocarlo).

9º – Ir solo o sola a cualquier parte. Ya dejó de ser un niño o una niña a quien “deben” acompañar para que no le pase nada o para que “sepa” hacer bien las cosas, ya es hora de que aprenda (si no sabe) por sí mismo o por sí misma.

10º – Programar sus entradas y salidas a la casa de sus padres y desde la casa de sus padres. Es decir, ya no le tienen que decir a qué hora «puede» entrar o salir (siempre que no interfiera con sus obligaciones familiares y no moleste razonablemente a su familia -con ruidos, por ejemplo, si llega muy tarde y están durmiendo-).

11º – Programar sus actividades extra-profesionales y/o extra-académicas. Esto quiere decir que se organiza por su cuenta sin necesitar la aprobación de nadie (siempre que no interfieran con sus obligaciones familiares).

12º – Elegir la carrera, curso, centro (que la/lo imparta), ciudad (donde esté ubicado el centro)… siempre que sea posible; podría no ser elegible por razones económicas, si ni el o ella ni su familia pueden hacer frente a ese gasto… o elegir no estudiar.

13º – Elegir el trabajo que desee (excepto en los casos en los que la familia dependiera en mayor o menor medida de sus ingresos) y la ciudad donde trabajar (puesto que elegir una ciudad diferente a aquella en la que vive su familia conlleva, como mínimo, mayores gastos, alojamiento… puede poner más atención a los consejos de sus padres, siempre que respeten sus decisiones).

14º – Elegir a sus amistades. No sirve de criterio mínimamente razonable en ningún caso que le digan: «no vayas con tal amistad porque no me gusta».

15º – Elegir a su pareja. Le pese a quien le pese. Y, si se equivoca, así se aprende en la vida (esta frase está especialmente dirigida a los padres).

16º – Viajar a donde desee (siempre que no interfiera con sus obligaciones familiares ni dependa de la economía familiar), aunque sea a un lugar peligroso.

17º – Acompañar a la familia o no en ocasiones que no tengan que ver con: bodas, bautizos, comuniones o entierros (siempre que sean familiares cercanos), cumpleaños de padres o hermanos o hermanas y día de Navidad. La excepción sería el caso de alguien que tenga una relación tan desastrosa (y no quiera ni ver a su familia) que sea justificable/razonable su ausencia en tales ocasiones.

Como decía al principio, alcanzar la mayoría de edad conlleva una serie de obligaciones que también paso a detallar.

OBLIGACIONES BÁSICAS

1ª – Ayudar en las tareas del hogar. Esto, que ya podía tener una cierta importancia antes de ser adulto, adquiere ahora mayor relevancia por 2 razones fundamentales:

            a) – Se le pueden encomendar tareas de mayor responsabilidad (con la descarga -desahogo- que puede suponer para los padres a nivel físico y emocional).

            b) – En el caso de hijos varones, sobre todo, si se requiere de ayuda extra que implique fuerza física, en general, siendo ya adultos, pueden ayudar más (el cuerpo está más desarrollado y, tal vez, más acostumbrado a los esfuerzos).

            La ayuda que presten a la familia nunca ha de ser impuesta de forma unilateral por parte de los padres, sino en función de las necesidades existentes y de las circunstancias de cada momento, ha de haber un diálogo, de tal manera que se llegue a un consenso que posibilite la armonía y la prosperidad de la familia.

            En este apartado se incluyen, por ejemplo: recados de todo tipo, ayudar a cuidar a familiares enfermos o herman@s pequeñ@s, limpieza (no sólo de su dormitorio, obviamente, aunque en cada caso puede haber necesidades diferentes)…

2ª – Ayudar económicamente. Esta obligación tiene varias implicaciones:

            a) – Estar estudiando no necesariamente impide trabajar. Nadie se puede excusar diciendo «como yo no trabajo, no puedo ayudar». Sin embargo, en muchos casos se puede hacer más de lo que se piensa. Si se está estudiando, y en la medida de lo posible, se puede buscar trabajo para el tiempo libre (a no ser que los estudios o las circunstancias personales lo impidan o se pacte con los padres para más adelante), en vacaciones…

            b) – Si existe un negocio familiar. Otra forma de ayudar económicamente es, en el caso de que exista un negocio familiar o se haga algún tipo de trabajo y exista la posibilidad de colaborar en él, lo justo sería ofrecer su ayuda o, si los padres lo pidieran, no negarse. Así, con su ayuda, pueden suceder, al menos, dos cosas: 1. Que sus padres no tengan que contratar a un trabajador (con lo que eso supondría de gasto para la familia), en el supuesto de necesitarlo; 2. Que sus padres tengan menos trabajo, menos esfuerzo y más tiempo para hacer otras cosas.

            c) – La cantidad de dinero que se aporta a la familia. Ésta dependerá del dinero que se gane, de las necesidades de cada familia, de las necesidades (no caprichos) del hij@ que trabaje, del acuerdo previo con sus padres…

                En fin, como podéis ver hay muchos aspectos que no se tienen en cuenta en la convivencia de la familia y en las relaciones entre padres e hij@s. Yo no soy ningún experto en este tema, pero vosotros me diréis, si os parece si es razonable o no lo que apunto aquí.

¿Fan-áticos del fútbol?

            Soy consciente de lo delicado del tema que he escogido, pero también escogí al comenzar este blog no dejarme vencer por el miedo y esgrimir adecuadamente la espada de la razón, así que, a pesar de lo que, tal vez, puedan pensar muchos al leer lo que sigue, usaré mi libertad para expresar lo que pienso respecto a semejante cuestión.

            Un o una fan* es un seguidor entusiasta de algo o alguien. Tiene los siguientes sinónimos: hincha, admirador, fanático, aficionado, entusiasta; y además: forofo, incondicional, secuaz, simpatizante. Me resulta curioso que también incluya la palabra fanático.

            De cualquier modo, fanático lo definen como alguien que defiende apasionadamente creencias, opiniones, ideologías, etc.; y también como: entusiasmado ciegamente por algo. Sinónimos: apasionado, entusiasta, exaltado, ferviente, idólatra, intolerante, intransigente, seguidor, fan, hincha, extremista.

            ¿Por qué he titulado este post como fan-áticos del fútbol? Bueno, mi intención (y por eso puse el título entre interrogantes) es que vosotros mismos respondáis a esa pregunta después de leer detenidamente mi argumentación.

            Voy a ir paso a paso para explicar bien lo que pienso al respecto, pero, antes que nada, conste que no tengo nada en contra de ningún deporte en general ni del fútbol como tal en particular. Ya iréis viendo por qué he elegido esta afición para el post.

            Está claro que una persona cualquiera puede elegir libremente animar al equipo de fútbol que desee (lo mismo que a un equipo o deportista de cualquier otra disciplina), ya que tenemos, como personas, esa libertad (quien piense que esto no es cierto, puede ir leyéndose la Constitución Española* y, además, le recordaría que, afortunadamente, los tiempos de Hitler y de cualquier otro dictador son parte del pasado en España -¡Ojalá fuera así en todo el mundo!-).

            A partir de aquí, y desde mi experiencia personal, se me plantean 2 problemas:

            1º – ¿Por qué se mira mal a quien no le guste el fútbol o no quiera elegir ningún equipo en particular? (obviamente, en todo este tema, recuerdo, estoy hablando a nivel genérico, no digo que no haya gente que no sea así)

            Esta pregunta enlaza directamente con otro tema que ya he tratado, el que titulé “No a la discriminación” (publicado el día 5 de marzo), así que, por eso, no me alargaré mucho respondiendo a esta cuestión para no repetirme.

            Yo lo afirmo abiertamente, me gusta el fútbol, pero no soy de ningún equipo, ni siquiera me apasiona ver jugar a la selección de mi país, ¿qué pasa?

            Lo que sucede, a mi entender, es que, puesto que está “de moda” el fútbol (con todos los deportes que hay) y, por defecto, se tiende a rechazar lo diferente, quien demuestre o proclame que no le gusta o que pasa de identificarse con un equipo o con otro, automáticamente, es mirado como un “bicho raro”.

            Pero… (diría alguien con 2 dedos de frente y un poquito de buena lógica) ¡Eso es una contradicción! ¿No es cierto que somos libres por derecho? Entonces, ¿por qué se le mira mal a quien ejerce su libertad de esa forma? Ojo, con esto no estoy defendiendo cualquier tipo de libertad, no, la libertad también tiene límites: uno o una es libre siempre y cuando no atente contra la libertad de los demás (especialmente su vida; tampoco considero lícito* que alguien atente contra su propia vida, por muy “libre” que sea de hacerlo).

            También cabría otra interesante pregunta aquí: ¿Es algo bueno o apropiado sólo porque lo piense, lo crea o lo haga la mayoría de personas de un grupo, población, país, etc.? Mi respuesta es NO, porque, claro, si defendiera que la validez o razonabilidad de algo se la otorga la aceptación (= número de seguidores) que tenga, entonces, por esa misma razón, habría de declarar lícito no sólo la pena de muerte (por ejemplo, aunque, afortunadamente, no existe en España), sino, la venganza, las guerras, y tantas otras barbaridades.

            Naturalmente, aún habrá quien se sorprenda de que hable de los seguidores o no de un deporte en estos términos. Permitidme que me siga explicando.

           2º – ¿Hasta qué punto es razonable ser fan? ¿Cuándo podría llamarse fanático a alguien?

            A ver, si estoy defendiendo la libertad de las personas, obviamente, no estoy diciendo a nadie qué debe o no hacer en su tiempo libre, insisto en que sólo trato de hacer reflexionar un poco.

            Fijándome en los seguidores de diversos equipos, he observado una serie de comportamientos que me resultan, como mínimo, sorprendentes, algunos, incluso, irrisorios. Sí, ya sé, quien se identifique con algo de lo que resalte a continuación, me puede decir, por ejemplo: “tú no entiendes”, “eso lo piensas porque no eres de ningún equipo”, o frases parecidas. Conste que yo también he sido aficionado al deporte, especialmente al ciclismo y me iba corriendo con la bici (como si fuera a competir) después de ver correr al gran Indurain en una carrera retransmitida por televisión. De cualquier modo, queda reflejado como sigue:

            a) – ¡Mi equipo es el mejor, aunque vaya el último!

            Típica reacción de cualquier “súper-aficionado”. Seamos realistas. Puede que el equipo que sigues fervientemente sea uno muy bueno, puede que haya conseguido vencer en muchas ocasiones, pero, ¿es necesario tener la pretensión de que “es el mejor” y decirlo abiertamente en público?

            Por un lado, me resulta curioso escuchar tantas veces “MI” equipo, como si realmente quien dice esas palabras tuviera a todos los jugadores en nómina y fuera suyo de pleno derecho, pero, claro, son tantos los que lo dicen que no sé yo…

            Por otro lado, si “tu” equipo es tan bueno, ganará siempre o casi siempre, ¿no? Al menos, considero este planteamiento totalmente lógico. Es cierto que yo no sigo a ningún equipo, ya lo dije al principio, pero no creo que me equivoque si pienso que no hay ningún equipo que pueda entrar en esta lógica, por tanto, ¿será que no es tan bueno como crees o quieres hacer creer a otros hinchas de otros equipos?

            Otra cuestión que se me plantea con este primer comportamiento es: ¿se gana dinero siendo hincha o fan de algún equipo de fútbol? No sé, a lo mejor es que, por ser ignorante en muchos aspectos, resulta que sí y yo estoy perdiendo dinero… bueno, pero, más bien lo digo porque me resulta muy extraño ver cómo hay seguidores que… ¡Son capaces de pegarse con los seguidores del equipo contrario sólo porque son del equipo contrario o porque hablaron mal de “su” equipo! ¿Sólo a mí me resulta extraño ese comportamiento? Espero que no.

            Volviendo a mi ejemplo de Indurain. A mí me hubiera gustado verlo correr en el Tour de Francia, como mínimo, pero siempre que eso no me costara un ojo de la cara y, a pesar de que ha sido uno de los mejores ciclistas del mundo, nunca he hido alardeando por ahí… básicamente, me parecería absolutamente absurdo.

            b) – Formas diversas de expresar de qué equipo son, cuánto “lo quieren” y qué contentos o tristes se ponen si gana o pierde…

            Hay quienes se limitan a decir “soy de tal” o “soy de cual”, pero, evidentemente, hoy no me voy a referir a esas personas.

            Hay quienes se pintan los colores de su equipo en cualquier parte visible del cuerpo, llevan una bandera pequeña (o grande) para moverla durante el partido (o la ponen en el coche, o en el balcón, o en lo alto del edificio, o en el salón, o en su dormitorio…) o para ir por la calle “saludando” a todo el mundo con su bandera (esto último, si su equipo ganó, claro); otros lo cuentan por Internet hasta el punto de ponerse a insultar a cualquiera que no sea de “su” equipo, aunque no lo conozcan; incluso hay quien no sabe hablar casi de otro tema que no sea el fútbol (demasiado aburrido, para mi gusto).

            De los que gritan o lanzan una fuerte exclamación porque “su” equipo metió un gol o por todo lo contrario, sólo diré que son personas más expresivas o entusiastas que otras que apenas se inmutan por esos sucesos, pero… ¿qué hay de quienes se enfurecen como si hubieran perdido su trabajo o su casa sólo porque “su” equipo perdió o no metió el gol que hubiera deseado? ¿qué me decís de quienes se ponen a aplaudir a un jugador cuando ni siquiera están físicamente en el campo como si les pudiera oír a través de la tele? ¿y esos que se ponen a gritar como posesos desde lo alto de una ventana o de un balcón a cualquiera que pase por la calle “¡Eeeeehhhh!”, “¡Somos los mejores!”, “¡Yo soy español, español, español…!”? A alguien como yo, que no me dejo condicionar por ese tipo de manifestaciones, se le viene, como mínimo, esta pregunta: ¿Qué pasa, que si no eres español, eres menos persona? Lo malo es que esas maneras de expresarse dudo seriamente que respondan a una nacionalidad específica, más bien, a la del equipo ganador del momento.

            Otra irracionalidad para expresar la alegría por una victoria de “tu” equipo, por ejemplo, es eso de meterse en una fuente después del partido. Considero este comportamiento irracional por 2 razones: por un lado, muy exagerado (a no ser que seas el presidente del club o uno de los jugadores que ganó: ¿qué ganaste tú si “tu” equipo ganó?); por otro lado, en otras circunstancias, cualquier otro día del año en que no ganara el equipo nacional, por ejemplo, como mínimo, le pondrían una multa a quien se metiera a la fuente y mucha gente pensaría que está mal de la cabeza (a no ser en pleno agosto con 40 grados centígrados a la sombra). Entonces, ¿qué lo hace diferente ese día?

            Sin embargo, lo que me parece más triste es ver la pesadumbre* en los rostros de los seguidores de cualquier equipo que haya perdido una contienda. Alguien que vea a alguien tan afligido (sin saber la razón por la que está así), especialmente si se trata de un familiar o de una amistad, se preocuparía y trataría de averiguar la razón de su malestar, pero, seamos serios: si nadie de tu familia o amistades más cercanas juega en “tu” equipo, si no eres el presidente (o el vicepresidente o uno cualquiera de los grandes accionistas del club) del mismo, si no has apostado ni tu casa, ni a tu familia ni tus ahorros en tal o cual partido, ¿tiene sentido que te comportes como si hubieras perdido a tu ser más querido? Sinceramente, para mí, NO.

            Por último, ¿a nadie más le resulta demasiado “extraño” el momento en que España ganó el mundial? ¿nadie más cree que vino muy bien para que la gente no pensara tanto en la crisis que se nos echaba encima? ¿no creen que fue una de esas famosas “cortinas de humo” para desviar la atención? Pensadlo, por favor, y no permitáis que piensen por vosotros.

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* Definiciones y Sinónimos según la Enciclopedia Espasa-Calpe del año 2005 (http://www.wordreference.com).

* Fanático. La Real Academia Española de la lengua añade el aspecto: “tenacidad desmedida”.

* Constitución Española, artículos:

http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/index.htm

(entiendo que ese derecho queda recogido en el artículo nº 20)

* Lícito: Justo, permitido, según justicia o razón.

* Pesadumbre: Molestia, desazón, padecimiento físico o moral.

¿Por qué somos tan mal-educados?

            ¿Será preciso definir también el término educación? Reconozco que soy un apasionado de la filosofía griega (y un fan incondicional de Sócrates y del método socrático, dicho sea de paso), por eso, y porque me parece un excelente modo de entendimiento entre las personas, empezaré cada temática (cada post) con la definición del término o términos de que trate (como ya he hecho en otros anteriores) y tomadas éstas (las definiciones) del diccionario de la RAE (Real Academia de la lengua Española), por ser una fuente de general aceptación.

             Entonces, ¿qué se entiende por educación? El diccionario de la RAE da 4 significados diferentes:

1. f. Acción y efecto de educar.

2. f. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.

3. f. Instrucción por medio de la acción docente.

4. f. Cortesía, urbanidad.

             ¿Y educar?

1. tr. Dirigir, encaminar, doctrinar.

2. tr. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.. (Educar la inteligencia, la voluntad)

3. tr. Desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio, haciéndolas más aptas para su fin.

4. tr. Perfeccionar, afinar los sentidos. (Educar el gusto)

5. tr. Enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía.

             Me voy a centrar en el aspecto que considero más “social” de ambos términos, es decir, aquello que tiene que ver con las normas de convivencia entre personas adultas en cualquier lugar: en la calle, en un comercio, en un medio de transporte… me estoy refiriendo al 4ª aspecto del término educación y al 5º de educar, que vendrían a ser lo mismo, pero… ¿qué es urbanidad?

1. f. Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo.

y… ¿cortesía? (de cortés*)

2. f. Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto* o afecto que tiene alguien a otra persona.

3. f. En las cartas, expresiones de obsequio y urbanidad que se ponen antes de la firma.

4. f. Cortesanía.

5. f. Regalo (dádiva).

6. f. En el giro, días que se concedían a quien había de pagar una letra, después del vencimiento.

7. f. Gracia o merced.

8. f. Tratamiento (título de cortesía).

9. f. Impr. Hoja, página o parte de ella que se deja en blanco en algunos impresos, entre dos capítulos o al principio de ellos.

            Veamos si nos aclaramos, que no quiero que nadie se pierda después de tanta definición. Volvamos un momento al título de este post. Ahí me pregunto ¿por qué somos tan mal-educados? No está de más decir que una persona mal-educada* es alguien que no tiene educación o bien quien tiene una educación errónea, inadecuada, incorrecta. ¿Sí? Bueno, si considero que hay muchas personas mal-educadas es porque a diario me encuentro (e imagino que vosotros también) con personas irrespetuosas (que no tienen respeto*, claro está), carentes de atención hacia sus semejantes o de buenos modos con quienes se encuentran. Observad que el término educación enlaza con el término cortés y éste, a su vez, con el término afable*: ¿cuántas personas se encuentran por ahí que respondan a esa definición?

            Cada vez que entro en un comercio (del tipo que sea, me da igual un bar, una tienda de comida, de ropa…), o en cualquier local o llego a una parada de autobús o de cualquier otro medio de transporte, cada vez que llego a un sitio donde hay gente esperando, saludo con un “hola” o “buenos días” (o “buenas tardes” o “buenas noches”, según la hora del día), que es lo que me enseña una buena educación, esto es, a saludar a todo el mundo cuando llegas a cualquier sitio, como personas civilizadas, pero… ¿quién responde a mi saludo? ¡Casi nadie! Pareciera que estoy solo aún rodeado de gente, pero, lo que es peor, me encuentro rodeado de “personas mal-educadas”.

            Pero eso sólo es una parte de lo que sucede con esas personas. ¿Os habéis fijado, cuando subís a un autobús urbano que vaya bastante lleno, cuántas personas ceden su asiento a otras más mayores, o a mujeres embarazadas, o a mujeres que lleven un niño en brazos o un montón de bolsas pesadas? Entonces, ¿Qué educación reciben esas personas que no sólo no ceden su asiento a otras más necesitadas, sino que, además, se cuelan en cualquier fila sin tener justificación razonable o esas que te dan un codazo o te pisan un pie sin preocuparse de si te han lastimado? (y algunas, incluso, te acusan de ponerte en medio o de estorbarles en ese momento) ¿Y qué me decís de esos conductores (o esas conductoras) de autobuses urbanos que se niegan a abrir las puertas del autobús a apenas 2 ó 3 metros de la parada, detenidos ante un semáforo en rojo, cuando no se ruborizan ni un poco siquiera por abrir la puerta en cualquier lugar que le venga bien a otro u otra colega de oficio (otro conductor u otra conductora)? Esto último lo digo porque se tratarían de justificar diciendo que es ilegal abrir la puerta fuera de la parada. ¿Realmente os habéis fijado en estas cosas que suceden? ¿Y esos vendedores o dueños de cualquier comercio que no tienen ni idea de atender con un mínimo de cortesía, esos que pareciera que les haces un favor por entrar a su local y te lo agradecen con muy malos modales y peor atención?

            ¿Ya os parecen suficientes ejemplos de buena “urbanidad”? ¿Será porque a tantos niños y niñas se les deja en guarderías desde bien pequeños y allí no los educan bien? ¿Será porque cuando ya no son tan pequeños o tan pequeñas hay tantos padres y madres que trabajan los 2 y no tienen tiempo de darse cuenta de lo mal que están educando a sus hijos o hijas? (en estos casos son “educados” más por la televisión o en la calle que por su propia familia, naturalmente) ¿Por qué creéis que se da tanta importancia al dinero, al prestigio, a la opinión que los demás tengan de uno mismo o de una misma y tan poco a cómo tratamos a nuestros semejantes?

            Conste que yo no me considero mal-educado, aunque tantas veces se me quiten las ganas de saludar al vacío, por tantas veces que me responde el silencio, pero si puse en el título ¿Por qué somos tan mal-educados? (incluyéndome, en lugar de poner: ¿Por qué son tan mal-educados o mal-educadas? Ellos o ellas, los que respondan a ese estereotipo) lo hice porque, después de todo, yo pertenezco al género humano y ellos o ellas (los mal-educados y las mal-educadas), quiero pensar que también son humanos y humanas.

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* Cortés: Atento, comedido, afable*, urbano.

* Afable: Agradable, dulce, suave en la conversación y el trato.

* Respeto: Miramiento, consideración, deferencia.

* Maleducado/a: Descortés, irrespetuoso, incivil (referido a personas adultas).

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