Skip to content

La honestidad: ¿Un cuento, algo desfasado, aún es posible ser honesto o vivir honestamente?

4 marzo, 2013

            Antes que nada, una pequeña aclaración. ¿Qué es la honestidad? Porque, claro, este término no es de lo que más se hable hoy en día precisamente. El diccionario de la RAE (Real Academia de la lengua Española) equipara los adjetivos: decente o decoroso, recatado o pudoroso, razonable o justo y probo (= honrado), recto u honrado, al término honesto. Personalmente, cuando pienso en la palabra honestidad, pienso exclusivamente en el sentido de “justo, probo, recto u honrado“, de igual forma que cuando pienso en el hecho de vivir honestamente.

         Así pues, ¿Se puede vivir honestamente en un mundo lleno de esclavitudes, injusticias, intereses, envidias, corrupción… aun en medio de crisis económicas? Yo digo que SÍ, aun a aquellos que se preguntan si existe la honestidad. Aunque, bueno, hay que reconocer que es más fácil dejarse llevar por los demás, o dejarse influenciar por el “qué dirán”, no ser “la comidilla” de todos, no “destacar”… Es comprensible, una persona verdaderamente honesta lo es en toda circunstancia y ante cualquier persona, no usa “caretas” ni necesita adular o “lamer el culo” (con perdón de la expresión) a nadie…

            Imagino que en un mundo donde se rechaza lo diferente y se señala a quien sobresale del resto (sea para bien -homenajes- o para mal -cualquier tipo de confinamiento: cárceles, psiquiátricos, ¿centros de mayores también?…-) no permitiéndole (a no ser que sea alguien con mucha capacidad de superación y con recursos para salir adelante por su cuenta) ser un@ mism@, mucha gente tiene miedo, no, más bien, terror, incluso, a ser marcada (como mero ganado, aunque se comporten como ovejas al no hacerlo). Bueno, también pueden influir otros factores, no solo el miedo que digo… puede tener alguien intereses que no alcanzaría si fuera diferente del resto, por ejemplo, como quien, por ser reconocido ante un grupo particular (pandilla, familia, trabajo, estudios…) finge ser de un modo diferente a como realmente es, asume un rol que se convierte en una careta permanente, en una mentira viviente…

            Esta “realidad” entre comillas la he percibido con más claridad en el ámbito laboral, donde me he encontrado con es@s que hacen lo que sea preciso con tal de no perder su puesto de trabajo (l@s que no son capaces de ver más allá de ese puesto de trabajo, se infravaloran o son esclav@s de una situación de injusticia social o, simplemente, son esclav@s de su mente…) o para ascender (los llamad@s “trepas”) o para obtener poder o prestigio o fama o más dinero… (much@s de est@s son literalmente inútiles en muchas de las facetas que pretenden desempeñar y resultan ser pésimos jef@s en muchos sentidos). Y, sin embargo, ¡La empresa (muchas empresas) les ampara! ¡Parece mentira! ¿Dónde quedó relegada la honestidad?

            Vivir honestamente en ese mundo (el laboral) es ciertamente tedioso y harto cansino, ya que, a no ser que provengas de una familia rica o se te rifen para trabajar en una u otra empresa, se requiere de mucha mano izquierda para compaginar la honestidad con la necesidad de comer todos los días (esto es, no perder el trabajo a la primera de cambio). Es preciso ser más inteligente en las situaciones en que corre peligro tu puesto de trabajo tanto como tu dignidad o la dignidad de l@s compañer@s que trabajan contigo. ¿Cómo? Me temo que para esto no conozco ninguna “regla universal”, sino una especie de adaptación camaleónica para cada situación.

            En mi caso, los medios legales son el primer medio que he utilizado, medio que, aun siendo insuficiente y aún corrupto (hablo concretamente de los Comités de empresa y de los Sindicatos), son un primer paso necesario, creo, para poner freno a cualquier tipo de injusticia. Si esto no funcionara, habría que desempolvar la mente e idear alguna estrategia sutil e inesperada, pero, como digo, cada caso es particular.

            Yo, personalmente, y para que conste, deseo hacer esta declaración en pro de la Honestidad:

  •     No estoy dispuesto a ceder ni un ápice a la mentira ni al engaño o el abuso. Me niego rotundamente a ser nuevo cómplice de tanta estafa ni de quien se llenaría los bolsillos a mi costa.
  •     Renuncio una vez más a dejarme vender a ningún precio, a hacer cualquier cosa que considere injusta aunque me paguen por ello, aunque el no hacerlo provoque burlas, injurias de cualquier tipo o mi puesto de trabajo.
  •     Voto firmemente por vivir y trabajar honestamente dentro de lo posible, dada mi condición humana y mis propias limitaciones.
  •     La purga de esta sociedad de todo lo que apesta o hiede pasa en primer término por la propia integridad personal, esto es, llevar hasta las últimas consecuencias -al menos hasta las penúltimas- el significado de la palabra honestidad.
Anuncios

From → Sin categoría

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El Estudio de Fran

Lugar para compartir mi propia visión del mundo a través de la fotografía

Atrévete a usar la razón

Razón vs sentimiento

A %d blogueros les gusta esto: