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¿Fan-áticos del fútbol?

7 marzo, 2013

            Soy consciente de lo delicado del tema que he escogido, pero también escogí al comenzar este blog no dejarme vencer por el miedo y esgrimir adecuadamente la espada de la razón, así que, a pesar de lo que, tal vez, puedan pensar muchos al leer lo que sigue, usaré mi libertad para expresar lo que pienso respecto a semejante cuestión.

            Un o una fan* es un seguidor entusiasta de algo o alguien. Tiene los siguientes sinónimos: hincha, admirador, fanático, aficionado, entusiasta; y además: forofo, incondicional, secuaz, simpatizante. Me resulta curioso que también incluya la palabra fanático.

            De cualquier modo, fanático lo definen como alguien que defiende apasionadamente creencias, opiniones, ideologías, etc.; y también como: entusiasmado ciegamente por algo. Sinónimos: apasionado, entusiasta, exaltado, ferviente, idólatra, intolerante, intransigente, seguidor, fan, hincha, extremista.

            ¿Por qué he titulado este post como fan-áticos del fútbol? Bueno, mi intención (y por eso puse el título entre interrogantes) es que vosotros mismos respondáis a esa pregunta después de leer detenidamente mi argumentación.

            Voy a ir paso a paso para explicar bien lo que pienso al respecto, pero, antes que nada, conste que no tengo nada en contra de ningún deporte en general ni del fútbol como tal en particular. Ya iréis viendo por qué he elegido esta afición para el post.

            Está claro que una persona cualquiera puede elegir libremente animar al equipo de fútbol que desee (lo mismo que a un equipo o deportista de cualquier otra disciplina), ya que tenemos, como personas, esa libertad (quien piense que esto no es cierto, puede ir leyéndose la Constitución Española* y, además, le recordaría que, afortunadamente, los tiempos de Hitler y de cualquier otro dictador son parte del pasado en España -¡Ojalá fuera así en todo el mundo!-).

            A partir de aquí, y desde mi experiencia personal, se me plantean 2 problemas:

            1º – ¿Por qué se mira mal a quien no le guste el fútbol o no quiera elegir ningún equipo en particular? (obviamente, en todo este tema, recuerdo, estoy hablando a nivel genérico, no digo que no haya gente que no sea así)

            Esta pregunta enlaza directamente con otro tema que ya he tratado, el que titulé “No a la discriminación” (publicado el día 5 de marzo), así que, por eso, no me alargaré mucho respondiendo a esta cuestión para no repetirme.

            Yo lo afirmo abiertamente, me gusta el fútbol, pero no soy de ningún equipo, ni siquiera me apasiona ver jugar a la selección de mi país, ¿qué pasa?

            Lo que sucede, a mi entender, es que, puesto que está “de moda” el fútbol (con todos los deportes que hay) y, por defecto, se tiende a rechazar lo diferente, quien demuestre o proclame que no le gusta o que pasa de identificarse con un equipo o con otro, automáticamente, es mirado como un “bicho raro”.

            Pero… (diría alguien con 2 dedos de frente y un poquito de buena lógica) ¡Eso es una contradicción! ¿No es cierto que somos libres por derecho? Entonces, ¿por qué se le mira mal a quien ejerce su libertad de esa forma? Ojo, con esto no estoy defendiendo cualquier tipo de libertad, no, la libertad también tiene límites: uno o una es libre siempre y cuando no atente contra la libertad de los demás (especialmente su vida; tampoco considero lícito* que alguien atente contra su propia vida, por muy “libre” que sea de hacerlo).

            También cabría otra interesante pregunta aquí: ¿Es algo bueno o apropiado sólo porque lo piense, lo crea o lo haga la mayoría de personas de un grupo, población, país, etc.? Mi respuesta es NO, porque, claro, si defendiera que la validez o razonabilidad de algo se la otorga la aceptación (= número de seguidores) que tenga, entonces, por esa misma razón, habría de declarar lícito no sólo la pena de muerte (por ejemplo, aunque, afortunadamente, no existe en España), sino, la venganza, las guerras, y tantas otras barbaridades.

            Naturalmente, aún habrá quien se sorprenda de que hable de los seguidores o no de un deporte en estos términos. Permitidme que me siga explicando.

           2º – ¿Hasta qué punto es razonable ser fan? ¿Cuándo podría llamarse fanático a alguien?

            A ver, si estoy defendiendo la libertad de las personas, obviamente, no estoy diciendo a nadie qué debe o no hacer en su tiempo libre, insisto en que sólo trato de hacer reflexionar un poco.

            Fijándome en los seguidores de diversos equipos, he observado una serie de comportamientos que me resultan, como mínimo, sorprendentes, algunos, incluso, irrisorios. Sí, ya sé, quien se identifique con algo de lo que resalte a continuación, me puede decir, por ejemplo: “tú no entiendes”, “eso lo piensas porque no eres de ningún equipo”, o frases parecidas. Conste que yo también he sido aficionado al deporte, especialmente al ciclismo y me iba corriendo con la bici (como si fuera a competir) después de ver correr al gran Indurain en una carrera retransmitida por televisión. De cualquier modo, queda reflejado como sigue:

            a) – ¡Mi equipo es el mejor, aunque vaya el último!

            Típica reacción de cualquier “súper-aficionado”. Seamos realistas. Puede que el equipo que sigues fervientemente sea uno muy bueno, puede que haya conseguido vencer en muchas ocasiones, pero, ¿es necesario tener la pretensión de que “es el mejor” y decirlo abiertamente en público?

            Por un lado, me resulta curioso escuchar tantas veces “MI” equipo, como si realmente quien dice esas palabras tuviera a todos los jugadores en nómina y fuera suyo de pleno derecho, pero, claro, son tantos los que lo dicen que no sé yo…

            Por otro lado, si “tu” equipo es tan bueno, ganará siempre o casi siempre, ¿no? Al menos, considero este planteamiento totalmente lógico. Es cierto que yo no sigo a ningún equipo, ya lo dije al principio, pero no creo que me equivoque si pienso que no hay ningún equipo que pueda entrar en esta lógica, por tanto, ¿será que no es tan bueno como crees o quieres hacer creer a otros hinchas de otros equipos?

            Otra cuestión que se me plantea con este primer comportamiento es: ¿se gana dinero siendo hincha o fan de algún equipo de fútbol? No sé, a lo mejor es que, por ser ignorante en muchos aspectos, resulta que sí y yo estoy perdiendo dinero… bueno, pero, más bien lo digo porque me resulta muy extraño ver cómo hay seguidores que… ¡Son capaces de pegarse con los seguidores del equipo contrario sólo porque son del equipo contrario o porque hablaron mal de “su” equipo! ¿Sólo a mí me resulta extraño ese comportamiento? Espero que no.

            Volviendo a mi ejemplo de Indurain. A mí me hubiera gustado verlo correr en el Tour de Francia, como mínimo, pero siempre que eso no me costara un ojo de la cara y, a pesar de que ha sido uno de los mejores ciclistas del mundo, nunca he hido alardeando por ahí… básicamente, me parecería absolutamente absurdo.

            b) – Formas diversas de expresar de qué equipo son, cuánto “lo quieren” y qué contentos o tristes se ponen si gana o pierde…

            Hay quienes se limitan a decir “soy de tal” o “soy de cual”, pero, evidentemente, hoy no me voy a referir a esas personas.

            Hay quienes se pintan los colores de su equipo en cualquier parte visible del cuerpo, llevan una bandera pequeña (o grande) para moverla durante el partido (o la ponen en el coche, o en el balcón, o en lo alto del edificio, o en el salón, o en su dormitorio…) o para ir por la calle “saludando” a todo el mundo con su bandera (esto último, si su equipo ganó, claro); otros lo cuentan por Internet hasta el punto de ponerse a insultar a cualquiera que no sea de “su” equipo, aunque no lo conozcan; incluso hay quien no sabe hablar casi de otro tema que no sea el fútbol (demasiado aburrido, para mi gusto).

            De los que gritan o lanzan una fuerte exclamación porque “su” equipo metió un gol o por todo lo contrario, sólo diré que son personas más expresivas o entusiastas que otras que apenas se inmutan por esos sucesos, pero… ¿qué hay de quienes se enfurecen como si hubieran perdido su trabajo o su casa sólo porque “su” equipo perdió o no metió el gol que hubiera deseado? ¿qué me decís de quienes se ponen a aplaudir a un jugador cuando ni siquiera están físicamente en el campo como si les pudiera oír a través de la tele? ¿y esos que se ponen a gritar como posesos desde lo alto de una ventana o de un balcón a cualquiera que pase por la calle “¡Eeeeehhhh!”, “¡Somos los mejores!”, “¡Yo soy español, español, español…!”? A alguien como yo, que no me dejo condicionar por ese tipo de manifestaciones, se le viene, como mínimo, esta pregunta: ¿Qué pasa, que si no eres español, eres menos persona? Lo malo es que esas maneras de expresarse dudo seriamente que respondan a una nacionalidad específica, más bien, a la del equipo ganador del momento.

            Otra irracionalidad para expresar la alegría por una victoria de “tu” equipo, por ejemplo, es eso de meterse en una fuente después del partido. Considero este comportamiento irracional por 2 razones: por un lado, muy exagerado (a no ser que seas el presidente del club o uno de los jugadores que ganó: ¿qué ganaste tú si “tu” equipo ganó?); por otro lado, en otras circunstancias, cualquier otro día del año en que no ganara el equipo nacional, por ejemplo, como mínimo, le pondrían una multa a quien se metiera a la fuente y mucha gente pensaría que está mal de la cabeza (a no ser en pleno agosto con 40 grados centígrados a la sombra). Entonces, ¿qué lo hace diferente ese día?

            Sin embargo, lo que me parece más triste es ver la pesadumbre* en los rostros de los seguidores de cualquier equipo que haya perdido una contienda. Alguien que vea a alguien tan afligido (sin saber la razón por la que está así), especialmente si se trata de un familiar o de una amistad, se preocuparía y trataría de averiguar la razón de su malestar, pero, seamos serios: si nadie de tu familia o amistades más cercanas juega en “tu” equipo, si no eres el presidente (o el vicepresidente o uno cualquiera de los grandes accionistas del club) del mismo, si no has apostado ni tu casa, ni a tu familia ni tus ahorros en tal o cual partido, ¿tiene sentido que te comportes como si hubieras perdido a tu ser más querido? Sinceramente, para mí, NO.

            Por último, ¿a nadie más le resulta demasiado “extraño” el momento en que España ganó el mundial? ¿nadie más cree que vino muy bien para que la gente no pensara tanto en la crisis que se nos echaba encima? ¿no creen que fue una de esas famosas “cortinas de humo” para desviar la atención? Pensadlo, por favor, y no permitáis que piensen por vosotros.

_____________________

* Definiciones y Sinónimos según la Enciclopedia Espasa-Calpe del año 2005 (http://www.wordreference.com).

* Fanático. La Real Academia Española de la lengua añade el aspecto: “tenacidad desmedida”.

* Constitución Española, artículos:

http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/index.htm

(entiendo que ese derecho queda recogido en el artículo nº 20)

* Lícito: Justo, permitido, según justicia o razón.

* Pesadumbre: Molestia, desazón, padecimiento físico o moral.

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