Skip to content

Derechos y Obligaciones “reales” y “justas” de un hijo adulto o de una hija adulta hacia sus padres (viviendo con ellos)

8 marzo, 2013

            Voy a hablar de un tema que, probablemente, os sonará extraño en el blog, algo sobre lo que, normalmente, nadie se para a pensar, sobre todo por aquello de dar por supuestas tantas y tantas cosas “a priori”. La razón de pensar en esto hoy tiene que ver directamente con dos personas de mi entorno que aprecio mucho, aunque, lógicamente, se puede aplicar a cualquier persona adulta, de ahí el título.

            ¿Qué entiendo yo por derechos y obligaciones “reales” y “justas”? Empleo el término “real” en el sentido de que se ajuste a la realidad y no al capricho de las personas (en este caso, de los padres). El término “justo” lo equipararía aquí con los conceptos: razonable, adecuado, apropiado…

            Estaremos de acuerdo en que, hasta que uno o una es adulto o adulta, la responsabilidad del hogar, de la familia, recae exclusivamente sobre los padres (a no ser que éstos estuvieran enfermos o imposibilitados físicamente). Esto conlleva una serie de obligaciones por parte de l@s hij@s menores, pero ahora no voy a tratar esa cuestión.

            Cuando se llega a la tan ansiada (por parte de much@s adolescentes) mayoría de edad, se adquieren una serie de derechos y, al mismo tiempo, también, obligaciones. Obviamente, en éste, como en otros temas, hay aspectos más generalizables que otros, porque, claro está, cada persona (y cada familia) es un mundo.

            Los derechos que dejo reflejados aquí pueden ser más o menos ampliables dependiendo de: la apertura de los padres, la buena o mala relación padres-hijos, la educación, la cultura, si la persona es chico o chica…

*Nota: conste muy claramente que: tener unos derechos y ejercerlos no implica que no te puedas equivocar; defender tus derechos ante cualquier ataque directo hacia tu persona, no implica necesariamente que lo haces por egoísmo, orgullo u otra coletilla de esas… tener más firmeza a la hora de decidir sobre tu vida (aún en contra de la opinión de toda tu familia) no implica porque sí que seas mala persona o mal hijo o hija. La mayoría de edad implica una nueva forma de aprendizaje en la vida (o debería cambiar entiendo yo): ya no se trata de «haz esto porque te lo mando» o «haz esto así porque creo que es lo mejor para ti»; la mayoría de edad es un viaje lleno de baches, sin un mapa preciso, donde cada persona está sola en su propia carretera y debe aprender cómo ir por ella y hacia dónde quiere ir.

DERECHOS FUNDAMENTALES

1º – Derecho a su «propio espacio». Este derecho abarca varios aspectos. De una parte, disponer de tiempo libre a lo largo de la semana (ese tiempo dependerá tanto de sus propias obligaciones profesionales-académicas, como del tiempo de que disponga su familia) para dedicarlo a lo que quiera, libremente; por otra parte, está su derecho a la intimidad: que nadie registre sus cosas cuando no está en la casa sin una razón bien justificada, no entrar en su habitación sin su permiso (siempre que sea individual, claro) ni sin llamar antes a la puerta…

2º – Disponer de un espacio personal a su gusto. Es decir, la decoración, el orden, la disposición de los elementos de su habitación (o de su parte de la habitación, en el caso de que fuera compartida), es algo que tiene derecho a elegir (siempre que no afecte al bienestar de la familia).

3º – Dedicar su tiempo libre como quiera. Ya sea leer, coleccionar cualquier objeto, jugar a lo que le guste… sin que nadie le pueda decir «no hagas eso que es de niñ@s» o «no me gusta que hagas eso» (en plan impositivo, me refiero). Sus hobbies o aficiones nada tienen que ver directamente con ser o no ser responsable, maduro, etc.

4º – Escuchar en su cuarto y, en general, en cualquier lugar la música que desee (siempre que el volumen de la misma no sea excesivo como para molestar a familiares o vecin@s).

5º – Comer o beber lo que desee y no comer o beber lo que no desee (siempre que su conducta no afecte al resto de la familia; si alguien bebe demasiado alcohol o come demasiado mal o no come nada acaba afectando a la estabilidad familiar y sería lógica y razonable la intervención por parte de los padres -u otros familiares cercanos- sin interferir en la libertad de su hij@).

6º – Ver cualquier programa de televisión y a cualquier hora (siempre que no se imponga a la familia ni moleste (razonablemente) a ningún otro miembro de la familia ni a l@s vecin@s.

7º – Vestir como desee. Con la salvedad de los compromisos familiares, para los que ha de tratar de ir más o menos acorde a las circunstancias (y siempre que no se vaya desnud@, entre otras razones, es una conducta ilegal), nadie puede mandarle llevar tal o cual atuendo.

8º – Comprar lo que desee con su dinero (siempre que no afecte al resto de su familia por el espacio que ocupe si no lo puede tener en su cuarto o requiere hacer algún tipo de obra para colocarlo).

9º – Ir solo o sola a cualquier parte. Ya dejó de ser un niño o una niña a quien “deben” acompañar para que no le pase nada o para que “sepa” hacer bien las cosas, ya es hora de que aprenda (si no sabe) por sí mismo o por sí misma.

10º – Programar sus entradas y salidas a la casa de sus padres y desde la casa de sus padres. Es decir, ya no le tienen que decir a qué hora «puede» entrar o salir (siempre que no interfiera con sus obligaciones familiares y no moleste razonablemente a su familia -con ruidos, por ejemplo, si llega muy tarde y están durmiendo-).

11º – Programar sus actividades extra-profesionales y/o extra-académicas. Esto quiere decir que se organiza por su cuenta sin necesitar la aprobación de nadie (siempre que no interfieran con sus obligaciones familiares).

12º – Elegir la carrera, curso, centro (que la/lo imparta), ciudad (donde esté ubicado el centro)… siempre que sea posible; podría no ser elegible por razones económicas, si ni el o ella ni su familia pueden hacer frente a ese gasto… o elegir no estudiar.

13º – Elegir el trabajo que desee (excepto en los casos en los que la familia dependiera en mayor o menor medida de sus ingresos) y la ciudad donde trabajar (puesto que elegir una ciudad diferente a aquella en la que vive su familia conlleva, como mínimo, mayores gastos, alojamiento… puede poner más atención a los consejos de sus padres, siempre que respeten sus decisiones).

14º – Elegir a sus amistades. No sirve de criterio mínimamente razonable en ningún caso que le digan: «no vayas con tal amistad porque no me gusta».

15º – Elegir a su pareja. Le pese a quien le pese. Y, si se equivoca, así se aprende en la vida (esta frase está especialmente dirigida a los padres).

16º – Viajar a donde desee (siempre que no interfiera con sus obligaciones familiares ni dependa de la economía familiar), aunque sea a un lugar peligroso.

17º – Acompañar a la familia o no en ocasiones que no tengan que ver con: bodas, bautizos, comuniones o entierros (siempre que sean familiares cercanos), cumpleaños de padres o hermanos o hermanas y día de Navidad. La excepción sería el caso de alguien que tenga una relación tan desastrosa (y no quiera ni ver a su familia) que sea justificable/razonable su ausencia en tales ocasiones.

Como decía al principio, alcanzar la mayoría de edad conlleva una serie de obligaciones que también paso a detallar.

OBLIGACIONES BÁSICAS

1ª – Ayudar en las tareas del hogar. Esto, que ya podía tener una cierta importancia antes de ser adulto, adquiere ahora mayor relevancia por 2 razones fundamentales:

            a) – Se le pueden encomendar tareas de mayor responsabilidad (con la descarga -desahogo- que puede suponer para los padres a nivel físico y emocional).

            b) – En el caso de hijos varones, sobre todo, si se requiere de ayuda extra que implique fuerza física, en general, siendo ya adultos, pueden ayudar más (el cuerpo está más desarrollado y, tal vez, más acostumbrado a los esfuerzos).

            La ayuda que presten a la familia nunca ha de ser impuesta de forma unilateral por parte de los padres, sino en función de las necesidades existentes y de las circunstancias de cada momento, ha de haber un diálogo, de tal manera que se llegue a un consenso que posibilite la armonía y la prosperidad de la familia.

            En este apartado se incluyen, por ejemplo: recados de todo tipo, ayudar a cuidar a familiares enfermos o herman@s pequeñ@s, limpieza (no sólo de su dormitorio, obviamente, aunque en cada caso puede haber necesidades diferentes)…

2ª – Ayudar económicamente. Esta obligación tiene varias implicaciones:

            a) – Estar estudiando no necesariamente impide trabajar. Nadie se puede excusar diciendo «como yo no trabajo, no puedo ayudar». Sin embargo, en muchos casos se puede hacer más de lo que se piensa. Si se está estudiando, y en la medida de lo posible, se puede buscar trabajo para el tiempo libre (a no ser que los estudios o las circunstancias personales lo impidan o se pacte con los padres para más adelante), en vacaciones…

            b) – Si existe un negocio familiar. Otra forma de ayudar económicamente es, en el caso de que exista un negocio familiar o se haga algún tipo de trabajo y exista la posibilidad de colaborar en él, lo justo sería ofrecer su ayuda o, si los padres lo pidieran, no negarse. Así, con su ayuda, pueden suceder, al menos, dos cosas: 1. Que sus padres no tengan que contratar a un trabajador (con lo que eso supondría de gasto para la familia), en el supuesto de necesitarlo; 2. Que sus padres tengan menos trabajo, menos esfuerzo y más tiempo para hacer otras cosas.

            c) – La cantidad de dinero que se aporta a la familia. Ésta dependerá del dinero que se gane, de las necesidades de cada familia, de las necesidades (no caprichos) del hij@ que trabaje, del acuerdo previo con sus padres…

                En fin, como podéis ver hay muchos aspectos que no se tienen en cuenta en la convivencia de la familia y en las relaciones entre padres e hij@s. Yo no soy ningún experto en este tema, pero vosotros me diréis, si os parece si es razonable o no lo que apunto aquí.

Anuncios

From → Sin categoría

11 comentarios
  1. Ana Isabel Uribe Posada permalink

    Maravilloso poder encontrar esta información tan completa, y equitativa, muy actualizada..mil gracias…

    • Muchas gracias por tu comentario, Ana Isabel, eres muy amable y me alegra saber que le ha podido ser de utilidad a alguien. Te mando un cordial saludo 🙂

  2. Fernando Granados permalink

    Que derechos o patria potestad tiene un hijo único sobre una madre enferma y en proceso de perdida de memoria por senilidad?.Gracias por informarme

    • ¡Hola, Fernando Granados! ¿Cómo estás? Primeramente, gracias por tu comentario y discúlpame por no contestar antes, llevo un tiempo en que no entro a este blog más que muy de cuando en cuando.

      Para responder a tu pregunta, he de remitirte al tercer párrafo del tema, donde puse: “la responsabilidad del hogar, de la familia, recae exclusivamente sobre los padres (a no ser que éstos estuvieran enfermos o imposibilitados físicamente)”. Entiendo yo que justo ahí está la clave, es decir, no es lo mismo tener un padre o una madre (o ambos) enfermos o impedidos a que estén sanos, es decir, que no necesiten ayuda extra de propio (y no me refiero ahora a que dispongan de mayor o menor tiempo por cuestiones de trabajo y demás).
      Todo el tema se ha centrado en situaciones en las que los padres pueden hacerse cargo perfectamente del control del hogar, donde las dificultades del día a día tienen que ver con su disponibilidad de tiempo, sus ganas y los acuerdos a los que lleguen con su/s hijo/s.

      En el caso de que, como planteas, haya una madre (o un padre, también podría ser) y entendiendo, tal y como lo expones, que, además, no tiene pareja (bien por viudedad, separación, divorcio, etc.), los derechos del hijo (ya que dices que es hijo único) cambian radicalmente. Entiendo que tiene la obligación de cuidar (en la medida de sus posibilidades y capacidad) de su madre y, si no puede hacerlo adecuadamente o es una carga que le supera, debe (tiene ese derecho) solicitar la ayuda adecuada.
      En este caso concreto ya no estaríamos hablando de un hijo solamente, ya que, al hacerse cargo del cuidado de su madre (o padre o cualquier otro familiar), automáticamente se convierte en CUIDADOR, el cual también tiene una serie de derechos, como, por ejemplo:
      1. Cuidarse a sí mismo: si no estás bien, no puedes cuidar de forma adecuada a los demás (no descuidar el aseo personal, las comidas, los descansos, salir de casa, estar con otras personas…
      2. Descansar. Hay que incidir en este punto, no es sano dedicar las 24 horas del día a un enfermo, especialmente si el enfermo tiene algún tipo de demencia y, si no se tiene apoyo familiar o no hay más familia que pueda ayudar, es preciso buscar ayuda a otras personas.

      Bueno, aunque tengo algo de experiencia en esto último que estoy comentando, me parece más oportuno, en esta ocasión, remitir a dos páginas que a mí personalmente me han ayudado mucho:
      a) http://www.mirincondeapoyoalcuidador.com
      b) cuidadores.unir.net

      En fin, espero haberte ayudado. Recibe un saludo cordial y mucho ánimo de mi parte. ¡Hasta pronto!

  3. Andres permalink

    Hola , soy hijo menor de edad y quisiera saber si mis padres me pueden obligar a estudiar, se que ellos tieneno la obligación de darme estudio pero y si yo no quiero recibirlo ellos me pueden obligar ? También quisiera saber si mís padres me pueden obligar a no tener amistades, o si me pueden obligar a no salir de mi casa , etc… quisiera saber eso , se los agradecería mucho si me respondieran estas preguntas los antes posibles y cono leyes … ( soy De Colombia )

    • ¡Hola, Andrés! ¿Cómo estás? Te mando un cordial saludo desde España. Lo primero de todo, gracias por tu comentario. Ahora, para responderte he de hacerlo por partes.
      Tu primera pregunta es si te pueden obligar a estudiar. Como bien dices, ellos, como padres, tienen la obligación de atender tus necesidades básicas (todas ellas): comida, casa, educación y protección, diría que son las esenciales. Los estudios entrarían en el terreno de la educación. La educación no es sólo la que se da en los colegios, pero puede ser importante para desenvolverse en la vida, ahora bien, en España, la enseñanza que se da en los colegios hasta los 16 años es obligatoria, a partir de ahí, si tus padres se lo pueden permitir, tú puedes elegir estudiar o no, por tanto, entiendo que (si es que en Colombia existe esa misma o parecida obligación de estudio hasta una determinada edad, cosa que ignoro, así como tu edad) tus padres deben obligarte a estudiar: que aprendas o no, ya depende de ti.

      Tu segunda pregunta es si te pueden obligar a no tener amistades. La respuesta es no, PERO depende de las circunstancias. Me explico. El no es a no tener ninguna amistad de ningún tipo. Si, por ejemplo, tuvieras unas amistades que tus padres ven claramente que no te convienen porque te llevan por malos caminos (drogas, alcohol, violencia, delitos…), entonces es lógico y lícito que no te permitan ir con ciertas personas, pero sólo en ese tipo de circunstancias, no por mero capricho de ellos, aunque siempre puedes preguntarles por qué y ellos deberían (creo yo) darte sus razones.
      Lo de no salir de casa ya es un tema diferente, es decir, a menos que se tome como norma general el que te obliguen a quedarte en casa siempre, cosa que no deben hacer (con la excepción de que fueras una persona con una serie de limitaciones psíquicas, por ejemplo, y sólo pudieras salir acompañado para que no te pasara nada), sí que se puede tratar de un castigo típico si no haces lo que debes (si es un castigo justo) o si no haces lo que ellos quieren que hagas, aunque no tengas obligación de hacerlo. No obstante, no has de olvidar que debes respeto y obediencia a tus padres, más cuando eres menor de edad, y que mi artículo (como dice el título) se refiere a hijos e hijas adultos, es decir, mayores de edad (en España es a los 18 años).
      De todos modos, yo no soy experto en nada, sólo trato de aportar mi granito de arena por si puedo ayudar a alguien con mis reflexiones. Espero haberte ayudado, aunque sea un poquito. ¡Cuídate mucho y ánimo! 🙂

  4. Pilu permalink

    Muy interesante, y ciertamente ayuda a gente que no sabemos ciertos temas ni donde acudir para informarnos.

    Muchas gracias

    Un saludo

  5. AIDE MARTINEZ GUTIERREZ permalink

    tengo un hijo de 27 años que ya es enfermero ya trab ….vive en casa y me atrevi a decirle si no a yudas a papa en sus labores ni a mi en casa y no aportas pues busca casa de renta ..y tenga sus propias obligaciones …y me siento mal por que pareciera que soy mala mama y me juzga diciendome que no tengo a razon ….que esta cansado..y una serie de cosas sin logica y se defiende a muerte que no tengo la razon……pregunta estoy mal…..yo

    • ¡Buenas tardes, Aide! Antes de nada, mis disculpas por el retraso en contestarte. También quiero recalcar que no soy ningún experto en estos temas, no obstante, me parece importante darte una respuesta, así que ahí va.

      Como puedes ver en el artículo, en la parte de Obligaciones básicas están justo las que hace tu hijo. Para empezar, si fuera tú, este asunto lo enfocaría de forma conjunta con tu marido, ya que, que vea tu hijo unidad de criterio en vosotros le va hacer más mella que si tú vas y se lo dices por tu cuenta o cuando no está su padre presente. Aunque haya dificultades (si es que las hay) para juntaros esperaría igualmente a tratar el tema cuando tú no estés, además (creo yo), en desventaja.
      Con su padre delante, normalmente, le va a resultar más difícil usar el chantaje emocional (que es lo que parece que te hizo).

      Te aconsejo, pues, que seas prudente con esta situación. Todo (con la información que me has dado y un poco de intuición) apunta a que tu hijo está muy mal acostumbrado: le habéis dado todo (probablemente), no ha tenido oportunidad de saber lo que cuestan las cosas (a pesar de trabajar, porque no se hace cargo de los gastos) o lo que hace falta hacer cada día para tener una casa en condiciones (tu trabajo, por lo que dices).
      A mí, en cambio, me educaron de otra manera. Mi madre (a pesar de las resistencias de mi padre) trató de enseñarnos (somos 4 hermanos) a ayudar en casa y, los dos, a que debíamos aportar una parte de lo que ganáramos, porque hacía falta y porque era nuestra responsabilidad.

      En tu caso… lo hecho, hecho está, no se puede volver atrás en el tiempo y sirve de nada lamentarse. Mi consejo es que, primero, hables con calma sobre esto con tu pareja para: 1°) buscar el momento más adecuado para hablar con vuestro hijo; 2°) poneros de acuerdo en lo que le digáis (la unidad entre vosotros también os va a dar más fuerza); 3°) hablar con él con calma, pero con firmeza, estando dispuestos (sigue siendo mi opinión, ¡ojo!), si no cede y no acepta asumir sus obligaciones, a pedirle (poco menos que exigirle) que os pague un alquiler, se lave él su ropa, se cocine…

      Aide, yo no soy padre (mucho menos, madre) para entender tu situación con tu hijo, pero estoy convencido de que, aunque te duela, es mejor que le enseñes lo que es una buena educación y el respeto a los padres. Espero haberte ayudado, aunque sea un poquito, cuídate mucho y que Dios os bendiga y superéis con buena nota ese bache. ¡Ánimo!

  6. Damaris permalink

    Si encuentro muy razonable y muy lógico el contenido de este texto que puede ayudar de manera muy positiva ambas partes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El Estudio de Fran

Lugar para compartir mi propia visión del mundo a través de la fotografía

Atrévete a usar la razón

Razón vs sentimiento

A %d blogueros les gusta esto: